Con casi un siglo de historia, Salón Regio Pachuca consolida su legado familiar al evolucionar hacia nuevos formatos, manteniendo su esencia tradicional mientras impulsa expansión, renovación e integración de nuevas generaciones.
En el centro histórico de Pachuca, sobre la calle de Ocampo, Salón Regio se mantiene como uno de los espacios más representativos de la vida social de la ciudad. Fundado en 1928, el establecimiento ha trascendido generaciones al consolidarse no solo como una cantina tradicional, sino como un punto de encuentro que forma parte de la memoria colectiva del estado.
Hoy, el negocio continúa bajo la dirección de la familia Márquez, con la tercera generación al frente: Rubén, Enrique y Brenda Márquez Flores, quienes dan continuidad a un legado construido a lo largo de décadas.
Este presente no se entiende sin el trabajo de quienes sentaron las bases del proyecto: Rubén Márquez Cruz, referente de la cantina durante más de cuatro décadas, y su madre, Hermelinda Cruz Calva, quienes con carácter, oficio y cercanía con la gente consolidaron los cimientos que han permitido la permanencia del Salón Regio hasta nuestros días. A este esfuerzo se suma la presencia de Lucy Flores, esposa de Rubén Márquez, quien siempre acompañó y apoyó la operación del negocio, además de aportar a la cocina con recetas que hoy forman parte de la memoria del lugar.

El valor diferencial del Salón Regio radica en su historia y en la consistencia de su propuesta. A lo largo de casi cien años de operación continua, ha construido una identidad basada en la calidad de su cocina y en una experiencia de servicio que prioriza la cercanía con el cliente. Platillos como el pescadito frito, el caldo de camarón, la pata de res y las tradicionales tortas —especialmente la de asado— se han convertido en referentes gastronómicos que distinguen al lugar dentro de la oferta local.

Con 98 años de historia, el Salón Regio se perfila hacia su centenario con una operación sólida en Pachuca, respaldada por una estructura familiar que ha sabido mantenerse unida y comprometida con el negocio.
A lo largo de su trayectoria, el Regio ha sabido adaptarse a los cambios sociales. De ser un espacio predominantemente masculino en sus orígenes, hoy es un lugar abierto e incluyente, donde conviven familias, jóvenes y clientes de distintas generaciones, sin perder la esencia de la cantina tradicional.

Esta continuidad también se refleja en su crecimiento reciente con la apertura de Estación 1928, una nueva sucursal al sur de la ciudad, encabezada por integrantes de la misma familia. Este espacio amplía la oferta del grupo, manteniendo el espíritu del Salón Regio y adaptándolo a nuevos públicos y dinámicas. Próximamente, este espacio incorporará un nuevo menú que rinde homenaje a la cocina de Lucy Flores, recuperando sabores y recetas que han formado parte de la historia familiar.

A lo largo de los años, el negocio ha enfrentado diversos desafíos, desde cambios regulatorios hasta crisis económicas y sanitarias. Cada etapa ha reforzado su carácter y su capacidad de mantenerse vigente, siempre con un enfoque claro en el servicio y la experiencia del cliente.
Uno de los pilares fundamentales ha sido precisamente esa cultura de atención: un valor transmitido de generación en generación, que convierte la visita en algo más que consumo, en una experiencia de cercanía, pertenencia y confianza.
En este contexto, el Salón Regio no solo representa un negocio exitoso, sino un ejemplo de continuidad familiar, donde la tradición y el oficio han sido clave para mantenerse vigente a lo largo del tiempo.
De cara al futuro, la familia Márquez continúa trabajando en fortalecer su operación y consolidar sus espacios, con un objetivo claro: seguir siendo un lugar donde la historia, la gastronomía y la convivencia se encuentren alrededor de una mesa.
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