El luchador hidalguense superó un exigente tryout tras un año de cambios personales y disciplina total

Falcon Fire cumple su objetivo de ingresar a una de las empresas más competitivas. Foto: Alejandro Velázquez
Falcon Fire llegó al Tryout de IWRG 2026 tras un proceso largo de preparación y con la necesidad de recomponer su camino en la lucha libre, luego de un año complicado que lo obligó a replantear su trabajo dentro y fuera del ring. El resultado fue su ingreso a Grupo Internacional Revolución (IWRG, por sus siglas en inglés), con base en la Arena Naucalpan.
“Soy un chavo con hambre de triunfo, no me cansé hasta lograrlo y eso me enorgullece mucho en mi carrera”, declaró el pachuqueño en entrevista con Criterio.
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El proceso no fue sencillo para Falcon Fire, quien reconoció que no partía como favorito en la competencia, debido al nivel de los participantes y la exigencia de cada fase del tryout, donde cualquier error podía dejarlo fuera desde las primeras etapas, lo que lo obligó a mantener concentración constante en cada lucha y prueba física del proceso selectivo.
“Tenía rivales muy potentes y todos teníamos oportunidad de ganar; afortunadamente estuve más preparado y pude lograrlo”, comentó.
Falcon Fire explicó que su preparación se intensificó durante el último año, etapa que definió como difícil, pero necesaria para llegar en mejores condiciones al tryout, tomando decisiones personales que influyeron directamente en su enfoque deportivo, con cambios en su rutina, entorno y disciplina diaria.
“Tuve un año difícil, tuve que dejar muchas cosas, amistades y hasta familia para poder lograr este sueño”, señaló.
En ese mismo proceso contó con el apoyo de su coach Diosa Quetzal, quien lo acompañó durante el tryout con indicaciones enfocadas en el trabajo colectivo y la disciplina dentro de la competencia, lo que ayudó a Falcon Fire a mantener estabilidad mental en momentos de presión.
“Ser nobles nos ayudó mucho, no verlo como competencia, sino como entrenamiento”, explicó.

El luchador hidalguense también recordó que su llegada a la lucha libre no fue por tradición familiar, sino por decisión personal, lo que lo obligó a abrirse camino desde cero dentro del medio, sin respaldo de una dinastía o apellido que lo impulsara en su desarrollo inicial. “Soy el primer rebelde de mi familia en la lucha libre”.
La preparación de Falcon Fire comenzó hace siete años, periodo en el que tuvo altibajos y momentos en los que consideró dejar la lucha libre por falta de oportunidades, además de la presión económica y la dificultad de abrirse espacio en un entorno competitivo, antes de retomar el camino con mayor disciplina.
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“Los primeros años fueron muy difíciles; hubo un momento en el que ya me había rendido”, comentó.
El luchador explicó que su regreso al enfoque competitivo fue resultado de un proceso personal de disciplina y ajustes en su entorno, lo que le permitió retomar el trabajo constante en gimnasio y entrenamientos, entendiendo que el desarrollo físico era clave para aspirar a una oportunidad en empresas más grandes.
Falcon Fire también reconoció que su formación no ha sido individual, ya que ha trabajado bajo la guía de distintos entrenadores que lo han ayudado a corregir errores y mantener constancia en su evolución dentro del deporte, especialmente en aspectos técnicos y físicos que marcaron diferencia en el tryout.
El ingreso a IWRG representa para Falcon Fire un paso importante en su carrera, al integrarse a una empresa con base en la Arena Naucalpan y con presencia constante en el circuito de lucha libre del Estado de México, donde la competencia interna suele ser alta y la rotación de talento es constante.
“Pertenecer a IWRG es algo que muchos queremos, pero pocos logran”, comentó.
El enmascarado explicó que su objetivo inmediato es mantenerse dentro de la empresa, mejorar su rendimiento y seguir sumando experiencia en funciones de mayor exigencia dentro del pancracio nacional, entendiendo que el ingreso es solo el primer paso de una etapa más compleja en su carrera.
El luchador también reconoció que el verdadero reto comienza ahora: ya no se trata solo de llegar, sino de sostenerse en un nivel competitivo constante, donde cada función representa una prueba de continuidad y evolución dentro del roster de IWRG.
“Ahora, el reto más difícil es mantenerme y seguir preparándome”, señaló.

Falcon Fire también analizó el panorama de la lucha libre en Hidalgo, donde considera que existe talento, aunque no siempre acompañado de proyección suficiente fuera del estado, lo que limita el crecimiento de varios elementos.
En su caso, señaló que el salto a escenarios más exigentes fue clave para su desarrollo, al obligarlo a medirse en procesos como el tryout de IWRG, donde, aseguró, se define el nivel real de cada luchador y no solo la reputación local. Para él, salir a otras plazas no es opcional, sino parte del proceso de evolución dentro del pancracio.
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“En Pachuca hay muy buenos elementos, muchos, pero hay quienes no quieren salir de su zona de confort”, comentó.
Bajo esa lógica, insistió en que la lucha libre exige exposición constante a nuevos estilos, rivales y condiciones, ya que el crecimiento no se limita al entrenamiento diario, sino a la capacidad de adaptarse a escenarios distintos. Esa visión, dijo, es la que intenta compartir con los luchadores que inician en su entorno.
“Yo siempre les digo que salgan, que busquen sus sueños, pero que salgan de Pachuca”, concluyó.
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