El equipo inició sin estructura ni liga, pero hoy es referencia del futbol americano estatal

Oseznos pasó de entrenar en casa a convertirse en un referente estatal. Foto: Alejandro Velázquez
Sin estructura, sin liga y sin equipos en Hidalgo: así arrancó Oseznos, con un proceso que se construyó desde cero y que, con el tiempo, se convirtió en referencia estatal. En ese punto, Ángel Octavio Bonfil Arias fue el primer head coach y quien sentó las bases del proyecto.
Desde el inicio, el proyecto no se enfocó en competir de inmediato, sino en formar jugadores con disciplina, constancia y responsabilidad, elementos que terminaron por sostener el crecimiento del equipo con el paso del tiempo.
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“Se formó una cultura de disciplina, constancia, dedicación y responsabilidad; eso permeó en el carácter de todos los jugadores y fue clave para que el equipo se mantuviera con el paso de los años”, explicó.
El arranque de Oseznos fue improvisado, sin instalaciones ni antecedentes, iniciando en un entorno completamente doméstico, donde apenas se trabajaban los fundamentos del juego.
“Empezamos en el jardín de mi casa, en Actopan; ahí fue donde comenzamos a entrenar y a enseñar lo básico. Realmente no existía una organización como tal y todo se fue formando desde cero con el paso del tiempo”, recordó.
A partir de ese grupo inicial, Ángel Octavio Bonfil Arias conformó el equipo sin procesos formales, apoyado en la cercanía y el interés que generaban los entrenamientos en quienes se acercaban.
“Eran entre 10 y 11 muchachos, muy unidos, y poco a poco se fueron jalando amigos que nos veían entrenar; así fue como el grupo empezó a crecer hasta tener más jugadores”, compartió.
El contexto estatal obligó a construir todo desde cero, ya que el futbol americano no tenía presencia en Hidalgo: sin ligas ni competencia que respaldara el desarrollo del equipo.
“El futbol americano en Hidalgo estaba en ceros cuando nosotros empezamos: no había equipos, no había ligas y no había una estructura que nos permitiera competir de manera formal”, dijo.

Conforme el equipo creció, Oseznos tuvo que salir del jardín y trasladarse a un campo de soccer, donde continuó el proceso con condiciones limitadas, pero con mayor convocatoria.
“Después pasamos a entrenar a un campo del municipio; ahí seguíamos trabajando mientras más gente se acercaba. Todo era muy básico, pero poco a poco se iba formando algo más grande”, recordó. La identidad del equipo se definió desde el inicio con la elección del nombre, una decisión que surgió de dos opciones planteadas y que terminó marcando el rumbo del proyecto.
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“Yo les propuse dos nombres: Seminoles y Oseznos, y ellos decidieron que fuera Oseznos, que es un cachorro de oso, y así se quedó desde el principio”, explicó.
El aspecto económico fue el principal obstáculo para Oseznos, limitando el acceso a equipo y obligando a buscar alternativas para poder competir en condiciones básicas.
“Lo más complicado siempre fue el dinero, porque el futbol americano es un deporte caro; nosotros comprábamos utilería usada y hacíamos lo posible para poder competir en condiciones básicas”, señaló.
A pesar de las limitaciones, el equipo logró integrarse a una liga interestatal, enfrentando a rivales con mayor experiencia y obteniendo resultados inmediatos dentro del campo.
“Nos invitaron a una liga interestatal y en esa primera participación logramos salir campeones invictos, lo cual fue muy importante para el equipo”, recordó.
Ese resultado se sostuvo en la formación inicial de jugadores jóvenes, quienes crecieron dentro de una estructura que permitió dar continuidad al proyecto con el paso del tiempo.
“Eran niños de entre 9 y 12 años, y con ellos se formó una base muy importante, porque esa formación fue la que permitió que el equipo siguiera creciendo con los años”, explicó.

Aunque su etapa fue breve, Ángel Octavio Bonfil Arias dejó una base sólida que permitió la continuidad de Oseznos tras su salida por motivos profesionales.
“Yo estuve al frente del equipo alrededor de dos años; después tuve que salir por mi carrera, pero el equipo ya tenía una base que permitió que siguiera creciendo”, comentó.
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Con el paso del tiempo, el equipo evolucionó hasta convertirse en una organización consolidada, con distintas categorías y una base amplia de jugadores que superó cualquier expectativa inicial.
“Nunca me imaginé que el equipo fuera a crecer a ese nivel; ni en mis años más locos pensé que se convertiría en una organización tan grande como lo es ahora”, admitió.
A pesar de dejar el cargo, Ángel Octavio Bonfil Arias se mantuvo cercano al equipo, participando desde otras funciones y siguiendo de cerca su desarrollo.
“Después regresé como doctor del equipo; siempre he estado cercano a la organización, a los coaches y a los jugadores, nunca me he desligado completamente”, compartió.
Hoy, Oseznos es una referencia estatal, con presencia constante en competencia y representando a Hidalgo en distintos escenarios durante años.
“Creo que Oseznos ha sido el equipo que ha dado la cara por Hidalgo durante muchos años; ha representado al estado fuera y eso también es parte importante de su historia”, afirmó.
El crecimiento del futbol americano en Hidalgo es evidente, aunque todavía existen áreas de oportunidad para fortalecer la competencia local y consolidar más equipos en la entidad.
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