Obras demolidas, sueños frenados: el costo del abandono deportivo en Hidalgo

El velódromo y la alberca olímpica costaron más que financiar cuatro ciclos olímpicos completos de atletas estatales

Imagen: Alejandro Velázquez
 
Hace (2) meses
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Los recursos invertidos en infraestructura superaron lo necesario para respaldar procesos olímpicos completos

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El velódromo del Centro Deportivo Hidalguense y de Alto Rendimiento (CDHAR) y la alberca olímpica de la Universidad Politécnica de Pachuca (UPP) permanecieron durante más de 15 años como obras inconclusas y en abandono; hoy, ambos espacios han desaparecido tras ser demolidos para dar paso a nuevos proyectos programados para 2026.

Sin embargo, detrás de su desaparición queda un dato clave: en conjunto, estas infraestructuras representaron una inversión superior a los 95 millones de pesos, monto que, en contraste, habría sido suficiente para financiar los procesos olímpicos completos de atletas hidalguenses a lo largo de ese mismo periodo.

Mientras ambas obras absorbieron más de 95 millones de pesos en infraestructura que nunca cumplió su propósito, el financiamiento total estimado para sostener los procesos olímpicos de atletas hidalguenses durante cuatro ciclos apenas rondaba los 85 millones de pesos; es decir, con una inversión 10 millones menor se habría podido respaldar directamente la preparación, competencia y proyección internacional del talento estatal, en lugar de destinar recursos a obras que terminaron en el abandono y, finalmente, en la demolición.

La primera obra, iniciada en 2010, implicó una inversión cercana a los 28 millones de pesos, provenientes de recursos federales y estatales; mientras que la segunda superó los 67 millones, distribuidos desde 2014 a lo largo de cinco etapas constructivas, además de gastos de mantenimiento, de acuerdo con investigaciones previas.

En ese lapso se desarrollaron cuatro ciclos olímpicos: Londres 2012, Río 2016, Tokio 2020+1 y París 2024, en los que se pudo respaldar, sin mayores complicaciones, el camino de 20 atletas hidalguenses que aspiraban a clasificar a la máxima justa deportiva.

Disciplinas como ciclismo, judo, luchas asociadas, tiro con arco, atletismo y boxeo concentraron la mayor cantidad de exponentes en procesos olímpicos. Cada uno de estos recorridos —que incluyen competencias mundiales, panamericanas, clasificatorios, campamentos de preparación y equipamiento— requería inversiones que oscilaban entre los 3 y 6 millones de pesos por atleta, dependiendo de la especialidad, según cifras compartidas por directivos de administraciones pasadas, asociaciones deportivas y los propios competidores.

El ciclismo es una de las disciplinas más demandantes en términos económicos, con procesos que superan los 6 millones de pesos. Tan solo asistir a Campeonatos Mundiales implica gastos de entre 80 y 100 mil pesos por evento, considerando inscripción, traslados y viáticos; mientras que competencias panamericanas o de invitación rondan entre 40 y 60 mil pesos. A esto se suman campamentos de preparación cercanos a los 60 mil pesos, así como el costo del equipamiento, con bicicletas que van desde los 45 mil hasta los 280 mil pesos.

 

El velódromo y la alberca olímpica costaron más que financiar cuatro ciclos olímpicos completos de atletas estatales
El velódromo y la alberca olímpica costaron más que financiar cuatro ciclos olímpicos completos de atletas estatales

 

El alto costo de representar a Hidalgo

El judo, una de las disciplinas con mayor constancia en ciclos olímpicos, requiere entre 2 y 3.5 millones de pesos por proceso. Un judoca debe participar en múltiples eventos del circuito internacional, como Grand Slams, Grand Prix, Campeonatos Panamericanos y Mundiales, lo que implica gastos recurrentes en vuelos internacionales, hospedaje, alimentación y seguros.

Las luchas asociadas también figuran con una presencia importante, con procesos que pueden superar los 4 millones de pesos. En esta disciplina, históricamente representada por mujeres hidalguenses, un Campeonato Mundial implica alrededor de 60 mil pesos, mientras que un Panamericano ronda los 40 mil. Los campamentos de preparación tienen costos similares, y el calendario incluye, además, clasificatorios continentales, olímpicos y centroamericanos, así como torneos abiertos y Grand Prix. El equipamiento, aunque menor en comparación, también suma: desde mil pesos en botargas, hasta 7 u 8 mil en zapatillas especializadas.

El tiro con arco, otra disciplina con representación estatal, demanda entre 4 y 5 millones de pesos por ciclo olímpico. Las participaciones en Copas del Mundo cuestan entre 60 y 65 mil pesos, mientras que eventos panamericanos alcanzan los 50 mil. A ello se agregan campamentos de preparación de hasta 50 mil pesos y arcos cuyo valor oscila entre los 60 mil y 120 mil pesos.

En el caso del atletismo, la inversión requerida va de los 3 a 4 millones de pesos. Un Campeonato Mundial tiene un costo cercano a los 60 mil pesos, mientras que competencias panamericanas rondan los 25 mil. El equipamiento también representa un gasto constante, con calzado especializado de hasta 8 mil pesos y uniformes que alcanzan los 2 mil.

El boxeo, por su parte, completa procesos olímpicos con inversiones que oscilan entre los 2.5 y 3 millones de pesos, considerando eventos clasificatorios y mundiales con costos de hasta 70 mil pesos, además de campamentos de preparación cercanos a los 50 mil.

Aunque aún en desarrollo, el taekwondo también comienza a perfilarse rumbo a Los Ángeles 2028, con el hidalguense Uriel Gomeztagle como uno de los prospectos. Su disciplina requiere entre 3.5 y 4 millones de pesos por proceso.

Con estas cifras como referencia, para Londres 2012 destacaron Nabor Castillo, en judo, y Daniela Campuzano, en ciclismo, quienes en conjunto requerían alrededor de 11 millones de pesos para completar su proceso; solo Castillo logró su clasificación.

Para Río 2016, el número de atletas en ruta creció a seis, sumando nombres como Luz María Olvera y Alejandra Romero, además de Oldair Zamora Lira y Ricardo Ramos. En conjunto, su preparación demandaba cerca de 24 millones de pesos, logrando su pase únicamente Ramos y Campuzano, esta última como abanderada estatal.

 

Las instalaciones no operaron, dejando sin beneficio directo al desarrollo deportivo estatal
Las instalaciones no operaron, dejando sin beneficio directo al desarrollo deportivo estatal

 

El alto costo de competir sin apoyo

Para Tokio 2020+1, marcado por la pandemia, el judo y el ciclismo mantuvieron presencia, junto con luchas asociadas, disciplina que sumó a Zeltzin Hernández y Gabriela Canales. En total, estos procesos representaron una inversión aproximada de 25 millones de pesos.

En ese mismo ciclo también figuraron los ciclistas de ruta Luis Fernando Islas López, Leonel Palma Dajui y Francisco Lara Carvajal, quienes enfrentaron limitaciones económicas para competir internacionalmente, pese a que su proceso requería cerca de 18 millones de pesos en conjunto, para un total aproximado de 43 millones de pesos invertidos en atletas hidalguenses.

Finalmente, rumbo a París 2024, solo Zeltzin Hernández y Javier Cruz se mantuvieron constantes en sus respectivos procesos, con un requerimiento conjunto superior a los 7 millones de pesos.

Las cifras anteriores son estimaciones basadas en experiencias de atletas, entrenadores y directivos, ya que los costos pueden variar según la sede de las competencias, el calendario internacional y los criterios de clasificación de cada federación.

Cabe mencionar que disciplinas como la equitación y el golf también tuvieron representación hidalguense con Martha Fernanda del Valle y María José Fassi, respectivamente; no obstante, al tratarse de deportes de alto costo, sus procesos —de hasta 16 millones en el caso de la equitación y entre 10 y 12 millones en golf— fueron cubiertos principalmente con recursos propios.

 

Los procesos olímpicos requerían menos inversión que la destinada a obras inconclusas.
Los procesos olímpicos requerían menos inversión que la destinada a obras inconclusas

 

Hoy, esos más de 95 millones de pesos invertidos en infraestructura que terminó demolida evidencian decisiones fallidas de administraciones pasadas, que privilegiaron obras sin viabilidad ni seguimiento, en lugar de apostar por el desarrollo sostenido del talento deportivo.

El reto ahora será que los nuevos proyectos no repitan esa historia y realmente respondan a las necesidades del alto rendimiento en la entidad.

Finalmente, en contraste, durante ese mismo periodo, los atletas hidalguenses financiaron parte de sus procesos mediante rifas, ventas y colectas, ante la falta de esquemas sostenidos de apoyo. Esta situación evidencia que, mientras los recursos públicos se concentraron en infraestructura que no tuvo continuidad operativa, el desarrollo deportivo dependió en gran medida de esfuerzos individuales para cumplir con calendarios nacionales e internacionales.

 

Atletas hidalguenses recurrieron a colectas para sostener sus procesos ante la falta de apoyo institucional.
Atletas hidalguenses recurrieron a colectas para sostener sus procesos ante la falta de apoyo institucional

 

 

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