Tras una carrera como futbolista en la Liga MX Femenil, la ahora delegada deportiva trabaja para fortalecer el desarrollo integral de las jugadoras del Pachuca

La exjugadora y actual directiva busca consolidar a las Tuzas como referente del futbol femenino. Foto: Alejandro Velázquez
Tamara Romero, delegada deportiva de las Tuzas, ha construido su camino en el futbol demostrando que cumplir sueños requiere disciplina, trabajo constante y determinación.
Tras el Día Internacional de la Mujer, su trayectoria en el Club Pachuca refleja cómo las mujeres pueden abrirse espacio en un deporte históricamente dominado por hombres, liderando proyectos y dejando huella en la Liga MX Femenil.
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“Marcar mucho el tema de que no debamos pedir permiso para realizar nuestros sueños en cualquier ámbito laboral, académico o social, pero sí dejar muy claro que nosotras podemos y que hay que fortalecer lo que hoy es una realidad: la Liga MX Femenil. Creo que debemos ser ejemplo de constancia, de pasión y de que no hay que esperar autorización de nadie para ir por lo que queremos. Todo se puede si uno lo persigue con disciplina y con corazón”, dijo Tamara Romero en entrevista con Criterio, resaltando que cada obstáculo superado se convirtió en motivación para continuar creciendo dentro del futbol y en su desarrollo profesional, desde la cancha hasta la directiva.
Desde sus primeras experiencias en el balompié, Tamara Romero enfrentó retos que forjaron su carácter. A los seis años le daba miedo tocar un balón por temor al bullying y a la agresión de compañeros y profesores; sin embargo, esa experiencia temprana le enseñó disciplina y fortaleza.
Posteriormente, su paso por la Policía Federal reforzó esas lecciones, donde aprendió a abrirse camino en un entorno masculino y a ganarse respeto por su capacidad y responsabilidad.
“Gracias al futbol me abrí un espacio como mujer, donde también el tema de seguridad pública era complicado, pero al final logré comandar diferentes proyectos. Aprendí a tomar decisiones, a confiar en mí misma y a demostrar que la mujer tiene un papel fundamental en cualquier área donde decida participar”, sostuvo Tamara Romero, explicando cómo esa etapa formó su liderazgo actual.

Como jugadora, recorrió varios clubes de la Liga MX Femenil, como Querétaro, Atlético de San Luis y Mazatlán FC, mientras que previamente participó en selecciones universitarias representando a México en torneos internacionales.
Esa experiencia le permitió comprender la importancia de abrir oportunidades para las siguientes generaciones y entender que el futbol femenino necesita respaldo y estructura para crecer.
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Decidió retirarse pasados los 30 años y aceptar la propuesta del Club Pachuca para integrarse como gerente deportiva de las Tuzas, respaldada por directivos que reconocieron su experiencia deportiva y profesional.
“No dudé en asumir este reto; era momento de aportar mi aprendizaje a nuevas generaciones, transmitir valores y fortalecer la infraestructura del club para que cada jugadora se sienta segura y pueda desarrollarse plenamente”, sostuvo.
La profesionalización de las Tuzas busca que cada futbolista tenga acceso a capacitación, apoyo psicológico y espacios seguros, reforzando la idea de que el futbol femenino no solo es espectáculo, sino también un proyecto de desarrollo social y humano, dijo Tamara Romero.
“Se trata de formar personas, no solo jugadoras; queremos que tengan herramientas para enfrentar la vida dentro y fuera de la cancha”, explicó.
En su gestión, ha trabajado para que las jugadoras cuenten con instalaciones seguras, gimnasio propio y un entorno en el que no se duda de su capacidad por ser mujeres.
“Tuve una plática con Kelly Caicedo y me dijo que se siente cómoda porque tenemos nuestro propio espacio y no hay incomodidades. Eso es muy importante, porque el futbol femenino también se construye desde la confianza y la seguridad de quienes lo practican”, señaló.

El tema salarial sigue siendo un desafío. Tamara Romero recordó que muchas futbolistas, en uno de los equipos en los que jugó, comenzaron con ingresos mínimos, a veces con apenas 200 pesos para los últimos días de la quincena, y enfatizó que ofrecer salarios dignos es esencial para que las jugadoras se desarrollen sin estrés y rindan al máximo en la cancha.
“Es un tema de justicia y de inversión. Si las jugadoras tienen condiciones adecuadas, la calidad del futbol crece, y eso beneficia a todo el entorno deportivo”, agregó.
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Además, la directiva ha trabajado en protocolos de protección y seguridad. “Si realmente se le da seriedad, impulso y motivación a la jugadora, es diferente; hay mejores entrenamientos, mejor espectáculo y más afición”, señaló.
Tamara Romero también ha impulsado la igualdad en oportunidades y derechos, asegurando que las futbolistas tengan condiciones similares a las de los hombres.
“No se duda de nuestra capacidad por ser mujeres; aquí el respaldo institucional es real”, sostuvo.
El liderazgo femenino también se mide por el ejemplo: “Cada vez que nos dicen que no pertenecemos, ahí es donde debemos estar para generar cambio. Las mujeres tenemos que demostrar que podemos liderar proyectos, gestionar equipos y crear ambientes seguros y equitativos. Eso es lo que estoy buscando en las Tuzas y en toda la Liga MX Femenil”, aseguró Tamara Romero, recordando la influencia de su madre y el legado de mujeres que inspiran nuevas realidades dentro y fuera del futbol.
En tanto, reconoció que, como mujeres en puestos directivos, enfrentan exigencias mayores. “Se nos evalúa con lupa, se espera que lo hagamos todo perfectamente, que tengamos resultados inmediatos y que seamos ejemplo de conducta y liderazgo. Eso nos obliga a prepararnos más, a estudiar y a demostrar nuestra capacidad constantemente.
“Pero, al final, esas exigencias nos fortalecen y abren caminos más claros para otras mujeres que vienen detrás”, explicó, subrayando cómo estos retos pueden convertirse en oportunidades para el crecimiento profesional y el empoderamiento femenino.

Tras el Día Internacional de la Mujer, confía en que su historia sirve de guía para niñas y jóvenes que buscan seguir sus sueños, y destacó que la perseverancia y la preparación son esenciales para liderar proyectos deportivos y sociales.
“La mujer puede asumir roles de responsabilidad en todos los niveles, y es vital mostrar que no necesitamos pedir permiso para desarrollarnos plenamente. Cada paso que damos abre camino para quienes vienen detrás”, resaltó.
Asimismo, abordó el impacto de la profesionalización del futbol femenino, señalando que generaciones anteriores jugaron en condiciones difíciles, con infraestructura limitada y apoyo mínimo.
“Esas jugadoras pusieron la primera piedra; sin ellas no habría Liga MX Femenil. Hoy muchas barreras se han reducido, pero aún quedan retos por superar, sobre todo en salarios, instalaciones y formación integral”, manifestó.
La experiencia de Tamara Romero subraya la relevancia del respaldo institucional. En las Tuzas, la igualdad de trato y la inversión en la formación de las jugadoras permiten que el crecimiento del club se refleje dentro y fuera de la cancha, consolidando un modelo en el que la mujer puede desarrollarse plenamente.
“Se trata de darles un entorno donde no tengan miedo, donde puedan entrenar y competir con dignidad, y donde se valore su esfuerzo como corresponde”, agregó.
En lo económico, insistió en que mejorar salarios y apoyos básicos no solo es justicia para las futbolistas, sino también una inversión en espectáculo y calidad deportiva.
“Si hacemos ese cambio, la chica va a desarrollarse mejor en la cancha, habrá mejor espectáculo y mayor afición. Es una inversión que beneficia a todos, no solo a las jugadoras”, sostuvo.
Para Tamara Romero, el liderazgo femenino trasciende la cancha. Su papel en las Tuzas ejemplifica cómo la experiencia deportiva y directiva puede transformarse en oportunidades de desarrollo social, profesional y educativo, resaltando que la fuerza de la mujer es sinónimo de perseverancia y capacidad.
“No se trata solo de jugar o dirigir, sino de formar personas capaces, seguras y conscientes de su valor en todos los ámbitos de la vida”, señaló.
Finalmente, lanzó un mensaje para quienes buscan abrirse camino en el futbol: “Cada vez que les digan que no pertenecen, ahí es donde pertenecen; van a realizar un cambio no solo para las actuales generaciones, sino para las niñas que vienen empujando. Ese es el verdadero sentido de este trabajo: abrir espacios, demostrar que podemos y dejar un legado”.
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