Héctor Manuel López Ortiz construyó durante tres décadas la identidad de El Pachus, personaje que se convirtió en símbolo del Pachuca y referente entre las mascotas del futbol mexicano

Héctor Manuel López construyó durante décadas la personalidad de El Pachus dentro del estadio Hidalgo
Hace 30 años, cuando el Pachuca todavía peleaba por regresar del descenso y el estadio Hidalgo apenas reunía a unos cientos de aficionados, Héctor Manuel López Ortiz terminó construyendo la identidad de El Pachus, una mascota que marcó un precedente en el futbol mexicano.
El Pachus dejó de ser solamente una botarga y se convirtió en parte del entorno del club, de la tribuna y de una generación que encontró en aquella mascota una forma distinta de vivir el futbol en la Bella Airosa.
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“Si yo me divierto, se va a divertir la afición y el niño; eso es lo que tengo que hacer”, recordó Héctor Manuel López.
El personaje cumplió tres décadas en abril pasado y todavía mantiene presencia entre la afición blanquiazul. Detrás de esa historia apareció Héctor Manuel López, quien terminó dándole personalidad a El Pachus casi por accidente, después de negarse inicialmente a usar el traje.
El origen de El Pachus comenzó con un concurso organizado por el club, en el que participaron más de 3 mil 500 niños para diseñar a la nueva mascota del Pachuca. Los ganadores fueron Iván Camargo e Iván Tapia, quienes compartieron el premio tras crear la imagen del personaje.
“Yo no quería ponerme el traje; decía: ‘Yo no soy payaso para andar haciendo reír a la gente’”, contó.
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En aquel momento, el equipo acababa de descender y la presentación ocurrió durante un amistoso ante Toluca. La primera intención era que otras personas utilizaran el traje, pero, después de algunos partidos dentro de la barra Ultra Tuza, terminó siendo Héctor Manuel López quien tomó el personaje.
El Pachus apareció en una etapa distinta para el futbol mexicano, pues varias instituciones ya tenían botargas, pero pocas desarrollaban una identidad propia o una conexión constante con la tribuna.
“Ya había equipos con botargas, pero no tenían personalidad; salían con el equipo y ya”, explicó.
Desde ahí comenzó la transformación. La idea no fue copiar modelos de otros clubes, sino generar una interacción distinta con la gente, principalmente con los niños. El Pachus nunca habló; todo fue mediante mímica y movimientos dentro de la cancha.
“Todo lo hacía con mímica; trataba de comunicarme con la gente así”, comentó.

La personalidad del personaje también nació de la propia manera de ser de Héctor Manuel López. Su forma de caminar, el contacto con la afición y las bromas en tribuna fueron parte de la construcción que terminó diferenciando a El Pachus dentro del futbol mexicano.
“Soy muy latoso, muy relajiento; entonces, eso me ayudaba mucho para conectar con la gente”, señaló.
Con el paso de los años, El Pachus comenzó a aparecer con accesorios distintos dependiendo de la fecha. En septiembre usaba sombrero de charro, en Halloween salía con capa y, en algunos partidos, improvisaba dinámicas con jugadores, aficionados y medios de comunicación.
La intención era mantener activa la interacción en un estadio que todavía no tenía las entradas ni el ambiente que hoy presume Pachuca. Héctor Manuel López recordó que llegó a saludar personalmente a los pocos asistentes que acudían al Hidalgo durante la etapa del ascenso.
“Había partidos donde iban 300 personas y a las 300 las saludaba de mano”, relató.
La conexión terminó creciendo más rápido de lo esperado. La afición comenzó a identificar más a El Pachus y, posteriormente, al propio Héctor Manuel López, quien terminó adoptando el apodo incluso fuera del estadio. “Ya toda mi familia me dice Pachus; ya nadie me dice Héctor”.

La figura de El Pachus se convirtió en parte habitual de los partidos del Pachuca y también en apoyo para otras áreas del club. Héctor Manuel López participaba en atención a prensa, dinámicas comerciales y actividades con patrocinadores.
“Cuando había algo especial me decían: ‘Pachus, vas tú’”, recordó.
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En esa época convivió con futbolistas como Miguel Calero, Gabriel Caballero y Marcelino Bernal, además de formar parte de distintos momentos importantes dentro de la historia del club.
Uno de los más recordados fue el campeonato de 1999. Aquella noche, después de conquistar el título ante Cruz Azul, el plantel regresó al estadio Hidalgo para encontrarse con la afición. “Fue el túnel más largo que he sentido en mi vida”, recordó.
Héctor Manuel López explicó que salió solo al campo con el traje, mientras el estadio todavía parecía vacío desde el túnel. Cuando apareció en la cancha encontró gran parte de la tribuna llena y comenzó a animar a la gente desde una lona colocada sobre el césped.
“La gente estaba vuelta loca”, mencionó.

Treinta años después, El Pachus sigue vigente dentro del futbol mexicano y continúa siendo una de las imágenes más reconocidas alrededor del Pachuca; incluso, Héctor Manuel López adelantó que volverá a portar el traje durante el partido entre Leyendas de la Sudamericana y Leyendas de América, este 30 de mayo.
Aunque la imagen ha tenido modificaciones con el tiempo, la esencia del personaje continúa ligada a la etapa que construyó durante años dentro del estadio Hidalgo.
En Liga MX han existido otros casos en los que una mascota logró trascender más allá de la cancha. Uno de los ejemplos más cercanos ocurrió en 2019 con Tibu Jarocho, personaje del extinto Veracruz que también ganó notoriedad entre la afición y medios nacionales, aunque el impacto mediático de El Pachus terminó siendo más prolongado.
La diferencia, según recordó Héctor Manuel López, fue que todo surgió de manera natural, sin una estrategia definida y con un personaje que únicamente buscaba entretener dentro de un estadio que todavía intentaba recuperar identidad. “Jamás pensé que iba a durar tantos años”, reconoció.
El Pachus sigue apareciendo como parte del paisaje habitual en el estadio Hidalgo, símbolo de una época en la que el personaje terminó conectando con la tribuna, mucho antes de que las mascotas se convirtieran en estrategia de marketing dentro del futbol mexicano.
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