Las nuevas políticas incluyen un recorte presupuestario significativo, con la suspensión de inversiones y el establecimiento de una política de precios únicos
En medio de una de las mayores crisis económicas desde la Revolución de 1959, Cuba ha anunciado un nuevo paquete de medidas con el objetivo de revertir la situación y enfrentar los desafíos económicos que asolan al país. La viceministra primera de Economía y Planificación, Mildrey Granadillo, detalló las acciones en una reciente reunión del Consejo de Ministros, en la que destacó la necesidad de ajustar el presupuesto público a las condiciones de una “economía de guerra”.
Las nuevas políticas incluyen un recorte presupuestario significativo, con la suspensión de inversiones y el establecimiento de una política de precios únicos. Estas medidas buscan corregir distorsiones económicas, reducir la evasión fiscal, aumentar el flujo de divisas y estimular la producción nacional de alimentos.
Te puede interesar: Filtran datos de asesinos de joven de 17 frente a su padre en la México-Pachuca
Únete a nuestro Canal de Whatsapp y recibe las noticias en tiempo real https://bit.ly/3S0OztH
Una de las medidas más llamativas es el control de precios, que se aplicará tanto al sector estatal como al no estatal. Esta política afectará a las empresas privadas que fueron autorizadas a operar en 2021, después de que se levantara la prohibición que les impedía realizar actividades comerciales desde el inicio de la revolución.
El ajuste económico ha encarecido aún más la vida para los cubanos, quienes han visto caer su poder adquisitivo debido a la inflación, la devaluación del peso cubano frente al dólar y la disminución del turismo, principal motor económico de la isla. El mercado negro y las remesas familiares siguen siendo vitales para adquirir productos básicos, mientras que la crisis económica se ha atribuido al endurecimiento del embargo estadounidense, los efectos de la pandemia de COVID-19 en el turismo y la ola inflacionaria global.
Los cubanos enfrentan una escasez crónica de productos alimenticios, medicinas y artículos de consumo básico, exacerbada por cortes de energía diarios y un colapso generalizado en la producción agrícola e industrial.
La economía cubana se contrajo un 2 por ciento en 2023 y la inflación alcanzó el 30 por ciento, lo que ha dejado incluso los alimentos más básicos fuera del alcance de muchos, a menos que tengan acceso a dólares de familiares en el extranjero o trabajen en el sector privado.

El gobierno cubano ha enfatizado la necesidad de planificar y ejercer control en esta “economía de guerra”. Sin embargo, no se han anunciado reformas liberalizadoras significativas que podrían incentivar la producción, especialmente en el estancado sector agrícola. La falta de tales reformas ha generado críticas y dudas sobre la eficacia de las medidas propuestas.
Los líderes cubanos describen las prolongadas sanciones económicas de Estados Unidos como un “acto de guerra en tiempo de paz”, y utilizan el término “economía de guerra” para describir la situación económica actual.