En entrevista para Criterio un repartidor de aplicación nos compartió su experiencia, cuánto invirtió, qué tuvo que hacer y cómo le va ahora en su oficio
René Gatica Manjarrez, repartidor de aplicaciones, mencionó que iniciar en esta actividad requiere una inversión inicial en equipo, trámites y transporte, de al menos 20 mil pesos, y las jornadas son de al menos 12 horas para poder sacar un poco más que el sueldo mínimo.
Relató que trabajó durante algunos meses en Pachuca y Mineral de la Reforma y que su primer paso fue conseguir el vehículo. En su caso, compró una motocicleta usada modelo 2024 de la marca Italika por 14 mil pesos. A ese gasto se sumaron las placas y otros trámites; emplacar una motocicleta puede costar alrededor de mil 700 pesos, por lo que la inversión total fue de aproximadamente 15 mil 700 pesos.
Aunque ya contaba con parte del equipo de protección, explicó que cualquier persona que quiera empezar desde cero debe considerar un gasto adicional importante. “Para andar seguro tienes que invertir en casco, chamarra, guantes, rodilleras y botas. Por lo menos otros 8 mil pesos”, señaló.
Además del equipo personal, mencionó que también se necesita una mochila especial para transportar los pedidos. Estas varían según el tamaño, pero una mochila mediana con extensión para pizzas puede costar alrededor de 500 pesos.
Para trabajar en aplicaciones de reparto, también es necesario registrarse ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y cumplir con los requisitos fiscales. Realizó el trámite personalmente en las oficinas del SAT y solo presentó comprobante de domicilio, CURP e identificación oficial.
“El trámite fue rápido. Yo creo que no estuve ni una hora adentro. Lo complicado es entrar porque hay que esperar turno”, comentó.
Posteriormente, se registró en plataformas digitales de Didi Food y Rappi. Menciono que algunas plataformas solicitan el número de seguro social y ofrecen cobertura en caso de accidentes.
Según el testimonio, tanto Rappi como Didi pedían subir el número de afiliación al IMSS y un formato que se obtiene en la página del instituto para comprobar el registro.
El principal reto del trabajo es el tiempo que se debe dedicar. Las jornadas pueden ser de 10 a 12 horas diarias sobre la motocicleta, esperando que la aplicación asigne pedidos.
Con ese ritmo de trabajo, conectándose de miércoles a domingo, se pueden obtener entre 3 mil y 3 mil 500 pesos semanales, aunque las ganancias dependen de la demanda.
Explicó además que, después de la llamada “cuesta de enero”, los fines de semana pueden ser más rentables. “Viernes, sábado y domingo puedes sacar lo mismo, unos 3 mil pesos”, explicó.
“La gente da muy pocas propinas”, señaló. Gran parte del dinero adicional proviene de bonos e incentivos que ofrecen las plataformas por completar cierta cantidad de pedidos en un periodo determinado. Por ejemplo, algunos incentivos pueden otorgar 600 u 800 pesos extra al cumplir metas de entregas.
Aunque el trabajo implica pasar muchas horas en la calle, René Gatica aseguró que durante el tiempo que trabajó no sufrió accidentes ni problemas con clientes.
“El mayor riesgo es el tráfico, porque muchos manejan mal, pero fuera de eso no tuve incidentes”, puntualizó.
El gobierno federal implementó un programa piloto para incorporar a trabajadores de aplicaciones digitales al Instituto Mexicano del Seguro Social, con el objetivo de probar un esquema de afiliación y establecer reglas para el sector. El programa inició en 2025 y permitió que repartidores y conductores de plataformas accedieran a servicios como atención médica, incapacidades y ahorro para vivienda al alcanzar ingresos equivalentes al salario mínimo.
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