La planta de Cruz Azul tardará meses en operar nuevamente

El 12 de febrero, autoridades de Hidalgo y Estado de México realizaron un operativo en la cementera

Imagen: Jorge Ávila
 
Hace (3) meses
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Imagen: La planta de Cruz Azul tardará meses en operar nuevamente

La cementera La Cruz Azul ha pasado cinco años en disputa | Foto: Especial

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Aproximadamente mil 500 personas laboran a marchas forzadas para recuperar la planta cementera de la Sociedad Cooperativa La Cruz Azul, ubicada en Jasso, Tula. Al mismo tiempo, una brigada de trabajadores con equipos de soldadura y láminas de hierro blindan las posibles entradas del lugar.

La imagen se repite en varias partes: en el estadio, auditorio y el salón de usos múltiples. Cooperativistas de Jasso, Puebla, Aguascalientes, Ciudad de México y Oaxaca se apersonaron en la planta desde el 12 de febrero, día en que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en conjunto con autoridades de Hidalgo, tomaron el control del lugar para entregárselo a sus actuales administradores.

Como si fuera una película de acción, quien se acerca es recibido por hombres vestidos de pantalón caqui y chamaras oscuras, casquete corto o gorra; cualquiera diría que son militares retirados.

Algunos portan armas de alto calibre, pasean con pastores belgas y otros usan armas de gotcha, de esas que usan balas de pintura; es el equipo de seguridad que resguarda las instalaciones. “El que nos acompaña en todas las plantas”, dijo un socio para justificar su presencia en las calles de una ciudad que aún recuerda los malos ratos.

En 2020, en plena pandemia de coronavirus, quienes se encontraban a cargo de la seguridad privada “se vendieron”, lo que facilitó que el grupo liderado por Billy Álvarez Cuevas tomara la cementera. Paradójicamente, quien tuviera el control de la cooperativa y fuera por más de 32 años la figura ícono del cooperativismo en México, es ahora repudiado en su propia tierra. Un busto de su padre, Guillermo Álvarez Macías, luce tapado por una bolsa de basura, en un intento de olvidar el pasado.

Autos patrulla sin placas, rines blindados y artillados, con equipo para repeler agresiones, y brigadas de trabajadores ilustran lo que pasa en la Cruz Azul: es territorio que estuvo en guerra. Basta recordar los ocho muertos que dejó un enfrentamiento el 27 de abril de 2022, cuando personas provenientes de Estado de México intentaron tomar por la fuerza las instalaciones.

Luego de cinco años de disputa, que le costaron a la Cruz Azul 45 por ciento de su producción, el panorama no es tan alentador como se espera.

Daños millonarios en la planta, desaparición de equipo, una subestación eléctrica que requiere de grandes inversiones para recuperarse y meses de análisis, peritajes y trabajo no aseguran que esta vuelva a producir en seis meses. “Hay piezas que requieren hasta dos años para su manufactura”, reconoció José Antonio Mucio Monroy, encargado del suministro de energía eléctrica.

Durante un recorrido se constatan las afectaciones, como la falta de un regulador, el robo de la transmisión de un motor y estragos en equipos que cuestan millones de dólares.

“Hay que hacer estudios (…) Hay equipo que tiene más de 20 años; quizás ya no hay piezas y comprar equipo nuevo puede tardar hasta 24 meses en su entrega”, explicó Mucio Monroy.

¡Son millones de pesos de desfalco en La Cruz Azul!

Mario Francisco Morán Lagunes, gerente general de la planta de Cementos Cruz Azul Lagunas, Oaxaca, quien tiene más de 34 años de servicio, señala directamente al grupo liderado por Billy Álvarez no solo de los daños en la planta, sino de haber usufructuado ilegalmente millones de pesos de la planta durante más de año y medio, desde 2022 hasta que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les quitó la energía.

Acusa de los daños a Federico Sarabia, Guillermo Morales, Gabriel Jiménez, Alfredo Valdez, Alan Valverde, Héctor Ortega, Miguel Ángel Trejo, Ignacio Trejo, José Godoy e Hilario González, así como alguno de los líderes del movimiento que mantuvo en su posesión la planta.

“Desconocemos quién inyectaba dinero. Hay quien dice que es dinero que se robó Víctor Garcés; otros, que era del crimen organizado, de algunos jubilados que querían tener el control”, indicó.

Por año y medio, relata, el grupo disidente obtuvo ganancias de miles de millones de pesos. “Modificaron el logo de la cementera y vendían producto de mala calidad”.

Aproximadamente mil 500 personas laboran a marchas forzadas para recuperar la planta cementera La Cruz Azul | Foto: Especial
Aproximadamente mil 500 personas laboran a marchas forzadas para recuperar la planta cementera La Cruz Azul | Foto: Especial

Además, agrega, crearon una administración paralela, apoyada por empresas factureras. “Pedimos que se investigue dónde quedaron esos millones de pesos, más de 7 mil”, señaló.

Fue en 2022 cuando la CFE retiró el servicio de la planta. Entonces, quienes mantenían el poder llevaron equipo para intentar echarla a andar, “pero no correspondía con los requeridos”. De ahí el maltrato a los equipos. “Es más por ignorancia que por mala fe”, dice Morán Lagunes.

¡Qué viva La Cruz Azul!

Son las 8:30 de la mañana del miércoles 18 de febrero y unas cien personas con palas, escobas y recogedores se reúnen en torno al director de la planta de La Cruz Azul y otros dirigentes. El llamado es el mismo: la unidad y la reconciliación.

Fueron cinco años durante los cuales no solo hubo un conflicto por quien controlaba la empresa; la comunidad se dividió en dos bandos. Se convirtió en un pueblo fantasma.

Ahora, 33 personas se encuentran en el penal de Pachuca, producto del operativo llevado a cabo el 12 de febrero. Algunos, dice González, eran cooperativistas, pero han perdido sus derechos. Solo les basta arreglar su situación legal y pelear por lo que les corresponda.

En contraste con días pasados, se nota la actividad. Luego del discurso de cuatro directivos, los habitantes y trabajadores comienzan con la limpieza de la zona, cerca de la puerta 1 de la planta.

Unos cortan hierba, otros barren mientras hay quien recoge la basura. “Esto era una ranchería; mis padres fueron cooperativistas, también mis hijos. Hay que recuperar esta ciudad, que creció tras la llegada del Cruz Azul a primera división”, relata José Pipino Valdez Lara, de 82 años.

En total, dicen, la planta tenía a unos 3 mil trabajadores, entre los que se encontraban las unidades de transporte, almacén, escuelas y tiendas, más unos 15 mil empleos indirectos. Nadie dejó de cobrar; por cinco años, las tres plantas de cemento del país mantuvieron la carga económica.

Este era el corredor Azul, presume Morán Lagunes. Había, relata, crecimiento económico. Hoy, la población tiene la esperanza de que la situación cambie, aunque todo parece indicar que no será tan fácil volver a operar la planta.

En total, la cementera La Cruz Azul tenía a unos 3 mil trabajadores | Foto: Especial
En total, la cementera La Cruz Azul tenía a unos 3 mil trabajadores | Foto: Especial

Dios es parte importante del proceso en La Cruz Azul

A las 11:00 horas, en el camino que lleva de la puerta 3 a los hornos, más de cien trabajadores de La Cruz Azul escucha una misa con la cual cooperativa busca blindarse. Para ellos es importante darle gracias a Dios por lo que han promovido como un nuevo comienzo.

Era miércoles de ceniza e inicia la cuaresma. Con ello, comienza el trabajo de cientos de personas que esperan recuperar la planta insignia de una marca que evoca a la lucha social, al cooperativismo, pero también a la tranza, a la disputa y al despilfarro de un grupo de dirigentes que hoy están en la cárcel. Y como dicen hoy en la Cruz Azul, regresan a donde empezó todo: Jasso.

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