El párroco José David Botello llamó a proteger el patrimonio histórico y la paz social

Los daños al exconvento provocaron preocupación entre habitantes y miembros de la comunidad religiosa | Foto: Epecial
El Exconvento de San Miguel Arcángel, considerado uno de los inmuebles históricos más representativos del Valle del Mezquital, registró afectaciones en su acceso principal luego de que personas desconocidas dañaran la puerta del recinto durante la madrugada, informó el párroco José David Botello Uribe.
El sacerdote explicó que el inmueble, edificado por frailes agustinos en el siglo XVI, se encuentra bajo resguardo y protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por lo que cualquier afectación al edificio debe ser reportada ante las autoridades correspondientes debido a su valor histórico y cultural.
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Los daños provocaron preocupación entre habitantes y miembros de la comunidad religiosa, quienes consideraron el hecho como una afectación no solo al patrimonio arquitectónico, sino también al significado espiritual que representa el recinto para la población de Ixmiquilpan.
Pese a ello, el párroco señaló que el llamado principal es a mantener la calma y evitar confrontaciones, privilegiando la paz social y la tranquilidad entre la ciudadanía.

Asimismo, detalló que el inmueble cuenta con vigilancia y resguardo por parte de las mayordomías del Señor de Jalpa, cuyos integrantes realizan guardias de manera constante, además de los recorridos preventivos efectuados por corporaciones de seguridad municipal en la zona.
Botello Uribe reconoció que en distintos periodos se han registrado incrementos en los índices delictivos en la región del Valle del Mezquital, situación que, dijo, obliga a la población a mantenerse atenta y fortalecer la cultura de la prevención.
Indicó que la formación de valores desde el hogar es fundamental para disminuir conductas antisociales, labor que también involucra a escuelas, centros de trabajo, organizaciones sociales y agrupaciones religiosas. Añadió que la participación de madres, padres de familia y líderes comunitarios resulta clave en la construcción de ciudadanos responsables y comprometidos con su entorno.
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Finalmente, subrayó que la iglesia mantiene su labor de promoción de valores humanos y espirituales, con el objetivo de contribuir a una convivencia armónica y evitar acciones que afecten a otras personas o al patrimonio colectivo.
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