En el marco del Día Internacional de las y los Artesanos, este 20 de marzo, en la Plaza 21 de Mayo, creadores locales exponen y venden sus productos

María Isabel Hernández señaló que uno de los principales problemas es que muchos clientes intentan bajar los precios sin considerar el tiempo de elaboración
El regateo constante por parte de compradores y el incremento en los costos de la materia prima debido a la escasez son los principales problemas que enfrentan artesanas y artesanos de Huejutla, quienes a pesar de ello continúan preservando técnicas tradicionales que han pasado de generación en generación.
En el marco del Día Internacional de las y los Artesanos, la presidencia de Huejutla, a través de la Dirección de Desarrollo Económico y el área de Cultura, invitó al público al Bazar Artesanal que se realiza los días 19 y 20 de marzo en la Plaza 21 de Mayo, donde creadores exponen y venden sus productos.
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María Isabel Hernández Hernández, originaria de Tepetitla, barrio Villa de Ocotlán, relató que aprendió el oficio desde los ocho años gracias a su abuela y actualmente, a sus 50 años, continúa elaborando artesanías como caballitos de madera que vende en 100 pesos, así como alcancías y floreros que pueden alcanzar los mil 200 pesos. Señaló que uno de los principales problemas es que muchos clientes intentan bajar los precios sin considerar el tiempo de elaboración.

Por su parte, Fernando Ramírez, de la comunidad de Palzoquiapa, se dedica al tallado en madera, principalmente máscaras utilizadas en Carnaval y Xantolo, las cuales pueden costar hasta mil 600 pesos, mientras que piezas pequeñas como llaveros tienen un precio de 45 pesos. Comentó que, aunque sus productos requieren días de trabajo, el regateo es una práctica frecuente.
Aída Briceño Gallegos, de Coacuilco, quien realiza bordado a mano en artículos como llaveros, pulseras, aretes, diademas y monederos, explicó que el producto más costoso es un mantel, cuya elaboración puede tardar hasta dos meses. Aprendió el oficio desde los 10 años y afirmó que aún enfrenta clientes que buscan pagar menos del precio establecido.
José Barón Hernández, de Machetla, trabaja la piedra volcánica para elaborar molcajetes, proceso que puede tomar entre cuatro y cinco días. Indicó que, además del regateo, otro problema es la escasez de piedra, cuyo costo puede llegar a mil pesos dependiendo del tamaño.

Asimismo, Miguel Hernández Hernández, un joven artesano de Achichiyoc, señaló que el tallado de máscaras puede tomar hasta diez días, con precios que alcanzan los 5 mil pesos dependiendo del detalle. También fabrica llaveros y sombreros más económicos, pero dijo que el regateo es común incluso en los locales establecidos.
Finalmente, María Elena Escobedo Hernández, de Oxtomal I, quien trabaja la alfarería y carpintería en su taller “Artesanías Escobedo, obra y arte”, mencionó que vende cazuelas desde 50 pesos y otras piezas hasta en 300 pesos, pero lamentó que algunas personas se molestan cuando no obtienen rebajas.
Los artesanos coincidieron en que estos espacios de venta ayudan a promover su trabajo, pero también pidieron a la población valorar el esfuerzo, el tiempo y los materiales que implica cada pieza, a fin de mantener vivas las tradiciones artesanales de la región.
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