Daniel Hernández, director del proyecto, explicó que la idea surgió inicialmente como una preparación de uso personal, basada en plantas medicinales conocidas por sus propiedades

Emplean plantas medicinales conocidas por sus propiedades relajantes y aromáticas
Foto: Salomón Hernández
En la Huasteca hidalguense, el conocimiento ancestral de las plantas medicinales comienza a abrirse paso hacia nuevas formas de innovación. Lo que durante generaciones fue parte de rituales, limpias espirituales y remedios tradicionales en comunidades indígenas, hoy también se transforma en un producto de bienestar creado por jóvenes egresados y estudiantes del Instituto Tecnológico de México, campus Huejutla.
Se trata de Inhalex, un complemento aromático elaborado con extractos naturales de hierbas tradicionales de la región y que este año presenta una nueva variante inspirada en uno de los elementos más representativos de la cultura huasteca: el copal, resina sagrada utilizada en las ceremonias de Xantolo y otras festividades religiosas.
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Daniel Hernández, director del proyecto, explicó que la idea surgió inicialmente como una preparación de uso personal, basada en plantas medicinales conocidas por sus propiedades relajantes y aromáticas.
“El compuesto base comenzó para uso personal. Veíamos que daba buenos resultados, no solamente en mí, sino también en otras personas”, relató.
El proyecto obtuvo reconocimiento tras conseguir el segundo lugar en un concurso nacional de innovación, lo que impulsó a los jóvenes a fortalecer la investigación sobre las plantas medicinales utilizadas en la Huasteca.
Para ello, recorrieron comunidades de Huejutla, Atlapexco, Huautla y Yahualica, donde entrevistaron a habitantes sobre el uso de aromas y hierbas presentes en fiestas patronales, rituales de la Santa Cruz y ceremonias indígenas.
Entre las plantas más mencionadas estuvieron la menta, manzanilla, romero y toronjil, especies asociadas con la relajación, el descanso y la limpieza espiritual.
Daniel Hernández explicó que el proyecto no solo busca crear un producto aromático, sino comprender el significado cultural y biológico de las plantas medicinales.
“Hay que entender por qué las personas realizan rituales con estas plantas. Muchas contienen compuestos químicos orgánicos que las mismas especies producen como defensa natural. A través de la etnobiología y de la cosmovisión de la gente, nos dimos cuenta de que se podía crear algo único con ese conocimiento”, señaló.
Recordó que parte de ese aprendizaje provino de su abuela, originaria de una comunidad indígena, quien le enseñó desde pequeño el valor de las plantas y sus usos tradicionales.

Las primeras fórmulas fueron elaboradas con seis ingredientes: anís estrella, canela, manzanilla, eucalipto y otras plantas regionales.
Actualmente, cuentan con 19 aromas distintos, entre ellos lavanda y toronjil, enfocados en ayudar a conciliar el sueño y disminuir el estrés.
La innovación más reciente es el aroma a copal. Esta resina, obtenida de árboles nativos de la Huasteca, ha sido utilizada desde tiempos ancestrales en rituales del Xantolo y ceremonias espirituales. El copal funciona como un mecanismo natural de protección para el árbol frente a insectos y daños externos, ya que la planta secreta esta sustancia como defensa.
“Con este aroma buscamos que las personas puedan sentir la esencia del Xantolo en cualquier época del año, sin esperar hasta Día de Muertos”, comentó Hernández.
El proceso de elaboración se realiza mediante maceración, técnica que consiste en sumergir elementos sólidos en líquidos para liberar compuestos naturales y moléculas aromáticas conocidas como terpenoides. Los creadores destacan que no utilizan fijadores químicos y que incluso los colores son completamente naturales.
El proyecto también involucra a estudiantes de la licenciatura en Biología del Tecnológico de Huejutla. Andrés Bautista Azuara participa en el proceso de venta y envasado, mientras que Jimena, estudiante de la misma carrera, colabora en la promoción y comercialización.
Los jóvenes señalaron que el emprendimiento no solo representa una oportunidad económica, sino también una forma de preservar el conocimiento ancestral de la Huasteca y generar apoyos académicos, pues algunos ingresos les permiten obtener becas completas.
Así, entre aromas de copal, toronjil y manzanilla, un grupo de jóvenes huastecos busca demostrar que la tradición y la ciencia pueden convivir en un mismo proyecto, llevando la esencia cultural a nuevas generaciones.
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