Nada en El cuento de la criada fue inventado: las historias reales que inspiraron a Gilead

Aunque parece una distopía extrema, varios elementos de El cuento de la criada tienen antecedentes históricos documentados que inspiraron a su autora

Imagen: Redacción
 
Hace 18 horas
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Imagen: Nada en El cuento de la criada fue inventado: las historias reales que inspiraron a Gilead

La novela de Margaret Atwood y su adaptación televisiva retomaron hechos históricos, políticas reales y mecanismos de control social que han ocurrido en distintos países del mundo

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Hay algo que vuelve tan incómodo El cuento de la criada y que explica por qué, décadas después de la publicación del libro y años después del estreno de la serie, sigue generando conversaciones: Margaret Atwood insistió durante años en que no inventó nada desde cero.

Su regla para escribir fue sencilla y perturbadora: no incluir mecanismos de control, castigos o formas de sometimiento que no hubieran ocurrido ya en algún lugar del mundo. La República de Gilead no sería una profecía, sino un collage de episodios históricos reales llevados al extremo.

Por eso la historia de June, las criadas vestidas de rojo, la vigilancia constante y el control sobre el cuerpo femenino no se sienten como ciencia ficción tradicional. Se sienten familiares.

La realidad detrás de Gilead: comparativa entre hechos históricos y la narrativa de la serie

Irán (1979): cuando una revolución cambió la vida cotidiana de las mujeres

Uno de los procesos históricos más citados al hablar de las influencias de Atwood es la Revolución Islámica de Irán.

Antes de 1979, especialmente en sectores urbanos, muchas mujeres iraníes participaban ampliamente en educación, trabajo y espacios públicos. Tras el cambio político y religioso, llegaron nuevas restricciones legales y sociales sobre vestimenta, comportamiento y participación pública femenina.

¿Cómo aparece en la serie?

En Gilead no vemos un cambio inmediato de un día para otro. Primero aparecen medidas aparentemente temporales: congelación de cuentas bancarias, pérdida del empleo, restricciones legales y una narrativa de “orden” y “protección”.

La serie insiste en algo que históricamente se ha repetido muchas veces: las libertades suelen desaparecer gradualmente, hasta que lo excepcional empieza a parecer normal.

Rumania bajo Nicolae Ceaușescu: cuando el Estado decidió quién debía tener hijos

Uno de los paralelos más directos reconocidos por Atwood fue el régimen de Nicolae Ceaușescu en Rumania.

En 1966 se endurecieron políticas pronatalistas: se restringió el acceso al aborto y anticoncepción y el Estado implementó mecanismos de vigilancia reproductiva para aumentar la natalidad. Mujeres eran sometidas a controles médicos y existía presión institucional sobre la maternidad.

¿Cómo aparece en la serie?

Gilead convierte la fertilidad en un recurso nacional.

Las criadas dejan de ser consideradas personas completas y pasan a funcionar como infraestructura biológica del régimen. Los embarazos se vuelven asuntos públicos y políticos.

La diferencia es que la serie lleva ese mecanismo hasta su forma extrema: el cuerpo deja de pertenecer al individuo y se convierte en propiedad del Estado.

Desde restricciones sobre derechos de las mujeres hasta sistemas de vigilancia estatal, estas son las historias reales que inspiraron el universo de Gilead
Desde restricciones sobre derechos de las mujeres hasta sistemas de vigilancia estatal, estas son las historias reales que inspiraron el universo de Gilead

El puritanismo y las colonias de Nueva Inglaterra: religión como estructura de control social

Atwood estudió historia y literatura relacionada con el puritanismo temprano en Norteamérica, y esa influencia atraviesa todo Gilead.

Los sistemas puritanos históricos no eran idénticos a Gilead, pero sí compartían elementos como:

  • fuerte regulación moral;
  • jerarquías rígidas;
  • vigilancia comunitaria;
  • interpretación religiosa aplicada a la vida cotidiana.

¿Cómo aparece en la serie?

En Gilead, la religión deja de ser experiencia espiritual y se vuelve aparato estatal.

Los personajes repiten frases rituales, usan vestimenta codificada y viven bajo un sistema donde cuestionar equivale a traición.

La serie muestra una idea recurrente en la historia: cuando una institución concentra autoridad política y verdad moral al mismo tiempo, el desacuerdo puede convertirse en delito.

Afganistán y otros contextos donde se restringió la autonomía femenina

Atwood también mencionó el impacto que tuvo observar contextos donde las mujeres enfrentaban restricciones severas de movilidad, educación o vestimenta. Entre esas referencias aparece Afganistán como parte de sus observaciones sobre regímenes que limitaban derechos femeninos.

¿Cómo aparece en la serie?

En Gilead las mujeres no pueden leer, tener propiedades ni decidir sobre aspectos básicos de su vida.

La clave aquí no es comparar países como si fueran equivalentes exactos; la serie construye una metáfora sobre un patrón más amplio: quitar autonomía rara vez empieza con una sola prohibición; suele construirse capa por capa.

Totalitarismos del siglo XX: vigilancia, clasificación y obediencia

Otra inspiración reconocida por estudios y declaraciones sobre la obra son distintos regímenes totalitarios del siglo XX. Atwood tomó elementos de cómo los Estados controlaban documentos, desplazamientos, lenguaje e incluso la memoria colectiva.

¿Cómo aparece en la serie?

Gilead clasifica personas por función:

  • comandantes;
  • esposas;
  • tías;
  • marthas;
  • criadas.

El uniforme no solo identifica: también limita.

La serie recupera una idea clásica del autoritarismo: si logras reducir a alguien a una categoría, resulta más fácil controlar qué puede hacer, decir o imaginar.

Crisis, miedo y el intercambio entre seguridad y libertad

Una idea central del libro es que Gilead nace después de una combinación de miedo colectivo: violencia política, caída de natalidad y sensación de crisis permanente.

Históricamente, muchos gobiernos —de distintas ideologías y épocas— han ampliado controles argumentando protección, estabilidad o emergencia.

¿Cómo aparece en la serie?

Cada restricción en Gilead viene acompañada por una promesa:

“será más seguro”,
“será temporal”,
“es por el bien común”.

La serie no critica la seguridad ni la religión por sí mismas; cuestiona qué ocurre cuando dejan de tener límites institucionales.

Reflexión: por qué El cuento de la criada sigue sintiéndose contemporáneo

Quizá el punto más incómodo de El cuento de la criada no es imaginar que el mundo se convierta mañana en Gilead.

Es reconocer que muchos elementos ya existen, dispersos: debates sobre derechos reproductivos, vigilancia digital, polarización política, censura educativa, discursos que convierten a ciertos grupos en amenaza o que presentan libertades como obstáculos para recuperar el orden.

La pregunta que deja la obra nunca fue “¿esto va a pasar?”.

La pregunta siempre ha sido otra:

¿qué señales estamos dispuestos a ignorar mientras todavía parecen pequeñas?

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