¿Qué pasa en el México real mientras el balón rueda? El futbol en nuestro país no es solo un deporte, es un respiro para todos

El pavimento roto de nuestras colonias, la falta de agua que tanto nos pega en nuestras comunidades y las preocupaciones de todos los días en cada esquina se olvidan por un momento con el grito de un gol. En las últimas semanas, las calles de nuestro estado y del país entero han cambiado el ambiente de preocupación por una fiesta total. La selección mexicana nos ha regalado un inicio de Mundial impecable: tres partidos jugados, tres victorias seguidas y un paso perfecto que nos tiene a todos muy emocionados. El equipo está jugando de maravilla y la afición se ha entregado por completo a la ilusión.
Sin embargo, detrás de los festejos y las banderas tricolores que hoy visten nuestras ventanas y carros, lo que provoca el futbol nos obliga a pensar con calma. ¿Qué pasa en el México real mientras el balón rueda? El futbol en nuestro país no es solo un deporte, es un respiro para todos. Cuando juega la selección, los problemas y las faltas que vivimos a diario en nuestras ciudades parecen desaparecer por un rato. Por un momento, la mente de millones se desconecta de las deudas, de los baches que destruyen los carros, de la falta de luz o seguridad, y de las carencias en las colonias más alejadas.
Es un descanso que nosotros mismos nos damos porque nos urge. Necesitamos creer en algo que gane, necesitamos sentir que estamos del lado de los campeones en medio de tantas dificultades diarias que a veces sentimos que no tienen solución. Esta racha de triunfos seguidos funciona como una anestesia que calma el dolor de una realidad que, fuera de las canchas, sigue siendo muy difícil.
El contraste es muy fuerte. La televisión nos muestra estadios perfectos y espectáculos de primer mundo, mientras, a pocos kilómetros de distancia, muchas familias batallan con los servicios más básicos. Celebramos los goles como si fueran logros nuestros porque la selección se convierte en el único lugar donde cualquier mexicano, sin importar el dinero o el trabajo que tenga, comparte la misma alegría. Ahí está el verdadero detalle: el Mundial no borra los problemas, simplemente los hace a un lado en nuestra cabeza.
La emoción de avanzar a la siguiente ronda como líderes nos da el derecho de estar contentos, pero también nos deja una pregunta incómoda. ¿Por qué somos capaces de organizarnos, unirnos y exigir el máximo esfuerzo dentro de una cancha de futbol, pero nos cuesta tanto trabajo hacer esa misma unión para mejorar nuestras propias colonias?
La pelota seguirá rodando en los próximos días en los partidos a vida o muerte. Ojalá la buena racha siga y el éxito del equipo nos traiga más abrazos entre desconocidos. Se vale disfrutar el momento, estar felices y celebrar que el futbol nos da una alegría que tanta falta nos hace. Pero no olvidemos que, al apagarse las televisiones y guardarse las camisetas verdes, la realidad nos estará esperando exactamente en el mismo lugar: afuera de la casa, recordándonos que el verdadero partido para mejorar a nuestro país se juega todos los días en nuestras calles, en nuestros barrios y con nuestro propio esfuerzo.
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