Imagen: Rizieri Plascencia
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Hace (1) meses

El enorme poder de la presión social: BTS y la SEP

Aunque puede sonar como populismo puro en su máxima expresión, es una muestra más de lo que la presión de una sociedad harta puede lograr.

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El pasado fin de semana, en un trayecto a Ciudad de México, dialogaba con mi hermana sobre lo impresionante que es que un producto cultural como BTS tuviera tanto éxito.

En el camino íbamos escuchando un especial en Estéreo Joya sobre esta boyband surcoreana que ha causado tanto furor en México en días recientes debido a sus presentaciones en un estadio en la capital del país.

—Y a todo esto, ¿por qué Claudia Sheinbaum los llevó a Palacio Nacional?, me cuestionó mi hermana.

Tras comentarle de la enorme presión social que tuvieron las armys —como se les denomina a los grupos de fanáticos de esta agrupación asiática— para que interviniera la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y obligara a la operadora Ocesa a exhibir los precios de las entradas antes de que saliera la preventa de los tickets, quedó aún sorprendida por el hecho que la titular del Ejecutivo federal invitara a los surcoreanos a Palacio Nacional.

Le dije que fue gracias a las armys que se logró lo que nunca antes: que una institución gubernamental como lo es Profeco obligara a una prestadora de servicios privada, como Ocesa, a exhibir los precios de las entradas antes de que salieran a la venta los boletos; esto no había ocurrido antes, porque siempre nosotros como consumidores los permitíamos.

Pero el grupo army, cansado de los abusos y precios excesivos tanto de Ocesa como de los revendedores, pues presionaron al gobierno federal para regular al menos la forma en que se exhibían los precios.

Y derivado de eso y viendo el furor, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió una carta diplomática al gobierno de Corea del Sur para que BTS tuviera más conciertos en México este mayo; no lo logró, pero sí pudo hacer que hicieran una visita a Palacio Nacional, en Ciudad de México, donde los integrantes de la banda asiática salieron a uno de los balcones del histórico edificio a saludar a más de 50 mil fanáticos que se dieron cita en el zócalo luego de que en la conferencia mañanera la presidenta anunciara que ese día estarían los BTS en la sede del gobierno mexicano.

Aunque puede sonar como populismo puro en su máxima expresión, es una muestra más de lo que la presión de una sociedad harta puede lograr.

Otra muestra es justamente lo que ocurrió ayer, luego de autoridades educativas federales y estatales se reunieran para dialogar algo que también causó mucha incomodidad en días recientes: el anuncio de que se adelantaba el fin del ciclo escolar al 5 de junio “por el calor”.

La semana pasada, el secretario de Educación Pública de México, Mario Delgado, anunció que habían decidido adelantar el fin del ciclo escolar 2025-2026 “por el calor” al 5 de junio próximo, curiosamente una semana antes del Mundial de la Fifa 2026, que arrancará en nuestro país.

La noticia, por supuesto, molestó a los padres de familia de todos los niveles, quienes vieron, obviamente, las intenciones detrás de esta medida emergente que se sacó de la manga el exdirigente de Morena a nivel nacional.

Las redes sociales, como era de esperarse, explotaron en comentarios en contra de esta determinación, pues los padres ya tenían, desde que comenzó el ciclo lectivo, una fecha de conclusión; además, adelantarlo también implicaba que algunas graduaciones que ya se había programado para julio se adelantaran o se quedaran en la fecha establecida, ante los costos que un cambio de ese tipo suele tener.

Pero no quedó todo ahí. En conferencia de prensa, Claudia Sheinabum dijo que a ella no se le había consultado lo que Mario Delgado había anunciado con bombo y platillo. ¡Se brincaron a la presidenta!

Y quién sabe si fue la presión social, la molestia de que no se consultó a Sheinbaum Pardo o los padres de familia organizados, pero mientras escribo esta columna se supo que siempre no, que el ciclo escolar termina como originalmente estaba planeado.

Un comunicado de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) señala que “de acuerdo con lo establecido, el ciclo escolar concluirá el 15 de julio de 2026 en instituciones públicas y particulares incorporadas al sistema educativo nacional, en los niveles de educación básica y medio superior”.

Y es que ayer, tras reunirse las autoridades estatales y federales, determinaron que siempre no se concluía el ciclo lectivo 2025-2026 con antelación. ¡Y qué bueno! ¡Están viendo y no ven!

México no está como para terminar antes un ciclo escolar por capricho de un secretario de Educación Pública cuya única experiencia ha sido dirigir un partido político hegemónico.

Aunque hubo quienes defendieron la primera determinación de Delgado Carillo al decir que las escuelas no son guarderías y que los padres deben hacerse responsables de sus hijos, seamos honestos: la medida tenía previsto evitar aglomeraciones y tráfico pesado en las ciudades sedes de partidos del Mundial 2026.

¡A otra burra con ese cuento! La sociedad mexicana está harta de abusos, de engaños. Y estas dos reciente situaciones son muestra de ello.

También un aplauso para los gobernadores de oposición, como Libia Denise, de Guanajuato, y Samuel García, de Nuevo León, que no doblaron las manitas ante la tonta decisión de Mario Delgado. Incluso la panista le espetó al secretario de Educación que en Guanajuato sí cuentan con infraestructura para hacer frente al calor. ¡Bien hecho! Porque sabemos cuál era la verdadera intención de tan infame decisión.

Y si la presidenta le jaló las orejotas a Mario Delgado, ¡muy bien también, presidenta! Que no se la brinquen. 

Es así entonces como destaco y aplaudo estos dos casos en que la sociedad civil, harta y cansada de engaños, ha logrado cosas importantes. ¡Vamos bien! ¡En serio vamos bien!

SU CINTO: Mientras en Palacio Nacional los surcoreanos salían al balcón junto con la presidenta a saludar a más de 50 mil fanáticos aglomerados en la plancha del zócalo, Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, se escabullía. ¿Dónde está Rocha Moya?, es la pregunta frecuente en redes sociales. ¿Acaso llevar a BTS a Palacio Nacional fue solo una cortina de humo para que el exmandatario estatal acusado por Estados Unidos de vínculos con el narcotráfico pudiera escapar? No era sorpresa para nadie saber que una vez pidiendo licencia para separarse temporalmente del cargo —según que para que se siguieran las investigaciones— Rocha Moya iba a huir. ¡Cuernos! Insisto: a otra burra con ese cuento.

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