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Hace 13 días

¿Y tú confiarías?

Hoy, una tarjeta virtual puede abrir una cuenta en minutos, aprobar créditos desde un celular y administrar inversiones sin necesidad de pisar una sucursal.

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En últimas fechas hemos visto literalmente un bombardeo de anuncios en la televisión, radio, espectaculares, redes sociales, entre otros medios de comunicación, en donde se nos ofrecen tarjetas de crédito de nuevas instituciones financieras, bancos e incluso hasta sitios de internet dedicados a la venta y distribución de logística ofreciendo sus propias tarjetas y créditos.

Durante décadas, las instituciones financieras tradicionales construyeron la confianza de millones de personas bajo una premisa simple: el dinero debía resguardarse en lugares sólidos, regulados y físicamente visibles. Sin embargo, en apenas unos años, esa lógica comenzó a cambiar. Hoy, una tarjeta virtual puede abrir una cuenta en minutos, aprobar créditos desde un celular y administrar inversiones sin necesidad de pisar una sucursal. Así nacieron los llamados neobancos, plataformas digitales que están redefiniendo la relación entre las personas y su dinero.

La disputa ya no es únicamente tecnológica; es cultural. Mientras los bancos tradicionales intentan modernizarse sin perder estabilidad, los neobancos apuestan por la inmediatez, la experiencia digital y la cercanía con generaciones que crecieron resolviendo todo desde una aplicación. La pregunta ya no es si uno reemplazará al otro, sino qué tipo de sistema financiero queremos construir: uno basado en la tradición o uno diseñado para la velocidad del mundo actual.

Según datos de Financial Times, los bancos tradicionales aún dominan el sistema financiero mundial por volumen de recursos. De acuerdo con reportes internacionales del sector financiero, los bancos comerciales y de inversión administran alrededor de 190 billones de dólares en activos globales, encabezados por gigantes chinos y estadunidenses, como Industrial and Commercial Bank of China, JPMorgan Chase y Bank of America. 

Un dato importante es que tan solo los 10 bancos más grandes de China concentran más de 29 billones de dólares en activos, una cifra superior al PIB conjunto de muchas economías desarrolladas. 

Sin embargo, de acuerdo con datos del portal Quick Market Pitch, el crecimiento más acelerado ocurre fuera de las sucursales físicas. Los llamados neobancos, que son instituciones financieras completamente digitales, ya superan los 350 millones de usuarios activos en el mundo y algunas estimaciones elevan la cifra hasta más de 500 millones de clientes. Entre los neo bancos más grandes del mundo destacan:

Nubank, con más de 100 millones de clientes en América Latina; Revolut, con más de 65 millones de usuarios globales; Chime, con entre 16 y 20 millones de usuarios activos, y Monzo, con más de 12 millones de clientes. 

El cambio es tan acelerado que, en mercados como Brasil, Reino Unido y Corea del Sur, los neobancos ya captan entre 10 por ciento y 25 por ciento de las nuevas aperturas de cuentas bancarias. 

La diferencia principal está en la estructura de costos. Mientras un banco tradicional mantiene miles de sucursales, cajeros y personal operativo, un neobanco funciona casi por completo desde aplicaciones móviles. Esto les permite abrir cuentas en minutos, reducir comisiones y atraer sobre todo a usuarios jóvenes y digitales. Según estudios de McKinsey, adquirir un cliente nuevo cuesta entre cinco y 35 dólares para un neobanco, frente a los 100 o 300 dólares que puede gastar un banco tradicional. 

Aun así, los bancos tradicionales conservan ventajas importantes: concentran la mayor parte del ahorro mundial, poseen mayor regulación, ofrecen productos más amplios y continúan siendo percibidos como instituciones más seguras para grandes patrimonios y empresas. Pero el comportamiento del consumidor ya cambió: hoy más del 50 por ciento de las operaciones bancarias en países desarrollados se realizan desde aplicaciones móviles y cada vez menos personas pisan una sucursal física.

En México operan ya más de 30 neobancos y plataformas financieras digitales, entre ellos Nu México, que ya superó los 10 millones de clientes en el país; Klar, con más de cuatro millones de usuarios registrados, además de otros bancos como Stori, Fondeadora y Openbank.

La expansión de los neobancos ocurre en nuestro país donde cerca del 30 por ciento de la población aún no tiene acceso completo a servicios financieros formales, lo que convierte a México en uno de los mercados más atractivos para la banca digital en América Latina. Un estudio sobre hábitos financieros reveló que el 67 por ciento de los mexicanos ya utiliza simultáneamente banca tradicional y plataformas digitales, creando un modelo híbrido donde las personas guardan su dinero en bancos tradicionales, pero operan desde apps fintech o neobancos.

Los usuarios no están abandonando a los bancos tradicionales, están aprendiendo a convivir con dos sistemas al mismo tiempo: uno que les da confianza y otro que les da velocidad. ¿Y tú cuál prefieres? ¿Confiarías en un banco que no tiene sucursales? 

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