En la región se han identificado al menos cinco tipos de estos insectos; cada una cumple una singular función

En el ámbito gastronómico, destacan dos variedades comestibles: las mieleras y los escamoles
En la región del Valle del Mezquital, la presencia de hormigas no solo forma parte del entorno natural, sino también de la vida cotidiana y las tradiciones. En esta zona semiárida se han identificado al menos cinco tipos de estos insectos, que habitan en diversos espacios como viviendas, cerros, parcelas, ejidos y entre árboles característicos como el mezquite y el huizache.
El narrador e investigador comunitario Martín Martínez, originario de Tecozautla, explicó que alrededor de las hormigas existen múltiples creencias populares que han pasado de generación en generación. Algunas de estas especies son aprovechadas como alimento, mientras que otras pueden resultar dañinas para los cultivos o incluso representar un riesgo por sus picaduras.
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Una de las tradiciones más conocidas en la región está relacionada con el “espanto”, una afección culturalmente reconocida. Según esta creencia, las personas que han sufrido un susto deben colocarse sobre un hormiguero; si los insectos no reaccionan, se considera que el malestar persiste. En cambio, si las hormigas suben al cuerpo, se interpreta como una señal de sanación. Este ritual, de acuerdo con el investigador, debe repetirse en tres ocasiones para completar el proceso.
Además de su papel en las creencias, las hormigas también son observadas como indicadores naturales del clima.
De acuerdo con Martínez, ciertos comportamientos permiten anticipar cómo será la temporada de lluvias. Por ejemplo, una especie pequeña de color negro suele acumular alimento dentro de su nido cuando se prevé un periodo desfavorable para la agricultura. En contraste, si las hormigas mantienen limpio el entorno de su hormiguero, se interpreta como señal de buenas lluvias.

En el ámbito gastronómico, destacan dos variedades comestibles. Por un lado, las llamadas hormigas mieleras, que almacenan una sustancia dulce en su abdomen, consumida directamente por los habitantes. Por otro lado, las hormigas productoras de escamoles, cuyos huevecillos son recolectados en raíces de maguey, mezquites y huizaches, son considerados un manjar tradicional en la región.
No obstante, no todas las especies resultan benéficas. Algunas, como la hormiga arriera, pueden afectar seriamente a los árboles frutales al devorar su follaje, provocando su deterioro o muerte. A pesar de ello, su actividad también aporta nutrientes al suelo, ya que la tierra removida en sus hormigueros funciona como fertilizante natural.
De esta manera, las hormigas en el Valle del Mezquital representan una combinación de conocimiento ancestral, aprovechamiento alimentario y equilibrio ecológico que sigue vigente en las comunidades.
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