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Hace 2 días

¿Cuánto tiempo más vamos a soportar la mala planeación de la ciudad?

Porque la movilidad no se trata solamente de llegar más rápido. Se trata de llegar seguros. Se trata de que una persona pueda caminar con tranquilidad, de que quien utiliza transporte público pueda hacerlo sin poner en riesgo su integridad…

Imagen: ¿Cuánto tiempo más vamos a soportar la mala planeación de la ciudad?

Ilse Contreras Martínez
Revolución Urbana

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Hace unos días salí de Pachuca rumbo a Ciudad de México para asistir al concierto de System of a Down. Lo que debía ser un viaje relativamente sencillo terminó convirtiéndose en una experiencia que seguramente muchos hemos vivido más de una vez: lluvia, tráfico, accidentes y una larga fila de vehículos avanzando lentamente para salir de la ciudad.

Mientras observaba todo aquello, pensé en algo: que hemos comenzado a normalizar demasiadas cosas.

Cada temporada de lluvias aparecen reportes de accidentes. Escuchamos sobre choques, congestionamientos y retrasos que afectan a miles de personas. Vemos filas interminables de autos en las principales vialidades y asumimos que así son las cosas. Que el tráfico es inevitable. Que los accidentes ocurren porque sí. Que perder horas en un traslado forma parte de vivir en una ciudad en crecimiento.

Pero tal vez deberíamos preguntarnos por qué hemos aceptado todo esto como algo normal.

Pachuca ha crecido. Eso es evidente. Lo vemos en los nuevos desarrollos habitacionales, en las plazas comerciales, en las zonas que hace apenas algunos años parecían alejadas de la ciudad. Sin embargo, ese crecimiento no ha venido acompañado de una planeación urbana capaz de responder a las necesidades actuales de quienes vivimos aquí. La consecuencia la vemos todos los días.

La salida hacia Ciudad de México se convierte constantemente en un cuello de botella. Las principales avenidas se saturan a todas horas. Las obras aparecen una tras otra prometiendo soluciones que rara vez se traducen en una mejor movilidad para las personas.

Y mientras discutimos sobre el tráfico, dejamos de hablar de algo todavía más importante: la seguridad.

Hemos normalizado los accidentes viales. Hemos normalizado que durante las lluvias aumenten los riesgos para quienes conducen, para quienes utilizan transporte público y para quienes caminan por la ciudad. Hemos normalizado que cada cierto tiempo ocurran tragedias que cobran vidas en nuestras avenidas.

También hemos normalizado un transporte público que muchas veces está lejos de ofrecer las condiciones de seguridad, comodidad y eficiencia que la ciudadanía merece.

Durante años hemos visto cómo miles de personas dependen diariamente de unidades saturadas, recorridos poco eficientes o sistemas que no terminan de responder a las necesidades de una ciudad cada vez más grande. Y cuando las opciones de transporte público no son dignas, muchas personas terminan recurriendo al automóvil como única alternativa posible.

Pero el problema nunca ha sido únicamente cuántos autos hay en las calles. El problema es que seguimos diseñando una ciudad sin una visión integral de movilidad.

Una ciudad que piensa demasiado en cómo mover vehículos y muy poco en cómo mover personas.

Porque la movilidad no se trata solamente de llegar más rápido. Se trata de llegar seguros. Se trata de que una persona pueda caminar con tranquilidad, de que quien utiliza transporte público pueda hacerlo sin poner en riesgo su integridad y de que quienes conducen no tengan que enfrentarse diariamente a vialidades saturadas y sistemas insuficientes.

Me gustaría que dejáramos de ver los accidentes, el tráfico y la saturación como algo inevitable. Que comenzáramos a exigir una mejor planeación para la ciudad que estamos construyendo.

Una ciudad donde el transporte público sea una opción digna y segura. Donde caminar no represente un riesgo. Donde las obras respondan a una estrategia de largo plazo y no solamente a soluciones temporales.

Porque al final, más allá del medio de transporte que utilicemos, todos compartimos la misma ciudad. Y todos deberíamos poder movernos en ella de manera segura.

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