—La estadística, mi querido Omar Garza Harfuchi, es la ciencia que permite a los hombres inteligentes detectar a los tontos que intentan ser astutos —sentenció Sherlock Holmes

—La estadística, mi querido Omar Garza Harfuchi, es la ciencia que permite a los hombres inteligentes detectar a los tontos que intentan ser astutos —sentenció Sherlock Holmes mientras examinaba la pantalla de su teléfono celular con la misma atención que antes dedicaba a las manchas de lodo de Baker Street.
Nos encontrábamos en un cuarto piso de un edificio ubicado en plaza Juárez. Tanto Omar como mi amigo Sherlock los hicieron pasar a un despacho, quise integrarme con ellos, pero un escolta me impidió avanzar, amablemente me sugirió que esperara en el recibidor.
Después de 47 minutos salieron por la misma puerta acompañados de un personaje sencillo y de carácter afable. El funcionario pidió mucho sigilo y guardar herméticamente confidencialidad de la investigación encomendada.
Nos trasladamos al hotel y Omar y Holmes se abocaron a hurgar en las redes sociales y en los portales de comunicación.
Al verificar analizaban las graves acusaciones que circulaban en redes sociales contra un funcionario clave: ¡Adolfo Ozumbilla, a quien se le señalaba mediante trascendidos de estar involucrado en la venta de plazas!
Omar Garza Harfuchi, acomodándose los puños de su impecable gabardina oscura, asintió con parsimonia policial.
—En el terreno de la seguridad y la política, Holmes, las casualidades no existen. Existen las operaciones. ¿Qué descubrió en el análisis de datos?
Holmes dio una larga bocanada a su pipa (que esta vez contenía una mezcla de tabaco inglés y cubano y desplegó una libreta).
—Es un caso elemental de sobreexposición mediática —explicó Holmes.
He contabilizado que los portales de chismes políticos publican un promedio de 20 trascendidos a la semana. De esos 20, rara vez se toman la molestia de editar un video. El video requiere presupuesto, tiempo, un narrador anónimo que se hace con IA. Sin embargo, en el caso de Adolfo Ozumbilla, la regla matemática se rompió con un descaro absoluto. ¡Le dedicaron tres trascendidos seguidos y a los tres les fabricaron su respectivo video!
—¿Tres videos? —intervino Garza Harfuchi, cruzando los brazos—. Eso ya lleva dedicatoria ¿De qué eran los otros dos?
—El primero, como sabe, por la supuesta venta de plazas —enumeró Holmes—. El segundo, acusándolo de injerencia sindical. Y el tercero, un drama digno de telenovela, afirmando que en la Sección XV se habrían negado a recibirlo. Lo fascinante, mi querido Omar, es que hay trascendidos semanales muchísimo más relevantes sobre desfalcos monumentales y crisis institucionales que mueren en el frío olvido del texto plano. A nadie le importa hacerles un video. Pero para Ozumbilla… ¡ah, para él activaron Hollywood! Quien armó esta campaña tiene tanta prisa por afectarlo que dejó sus huellas dactilares presupuestales en el algoritmo.
Garza Harfuchi sonrió de medio lado, conectando los cabos con su habitual pragmatismo. ¿Y en los demás portales de otros medios qué trascendidos salen en contra de Ozumbilla?
—Ninguno; quisieron ahogarlo en una tormenta digital, pero calcularon mal el tonelaje del barco. Además, hay un escudo técnico que los detractores no vieron venir. El área de Recursos Humanos está a punto de recibir la certificación anticorrupción ISO 37001.
—He oído de eso —comenté yo, interviniendo en la charla—. Pero los escépticos dirán que Ozumbilla tramitó esa certificación a toda prisa, como quien compra un desinfectante después de haberse metido al lodo, solo para limpiar su imagen.
—¡Falso, absolutamente falso! —exclamó Holmes, poniéndose de pie con entusiasmo—. Ese es el argumento de los ignorantes de la burocracia. Una certificación anticorrupción de ese calibre no es un trámite que se resuelva en una ventanilla con una sonrisa y una propina. Es un proceso largo, tortuoso, de meses de auditorías profundas. Matemáticamente es imposible aprobarlo en poco tiempo para tapar un escándalo semanal.
—Y hay un detalle más —añadió Garza Harfuchi—. El organismo certificador anticorrupción no acepta simulaciones. Esta dependencia se ha manejado con total transparencia hacia los auditores, abriendo los archivos reales. Si hubiera una sola plaza vendida, el proceso de certificación se habría caído de inmediato. En lugar de eso, la aprobación es inminente. La evidencia documental mata al chisme digital.
Holmes guardó su libreta y miró por la ventana, viendo el tráfico de la ciudad.
—Así es. El acusado queda libre de toda culpa por el peso de la propia física institucional. El enemigo muy colmilludo intentó lanzar un dardo envenenado, pero olvidó que Recursos Humanos ya vestía un chaleco antibalas de ISO internacional. Lo demás es obvio y elemental: cuando la calumnia necesita tres videos musicales para sostenerse, es porque no tiene una sola hoja de papel que la respalde.
Garza Harfuchi preguntó a Holmes ¿Crees que podríamos saber sobre el autor intelectual? —Apagó la pantalla del celular con un seco clic.
¡Definitivamente no… Estaría muy pelón dar con él! —Respondió Sherlock.
—Caso cerrado, Holmes. Vamos por unos tacos; yo invito. Pero esta vez, sin videos de por medio.
Holmes sugirió: ¡Vayamos primero a plaza Juárez! No sea que el informe se manche esta vez con salsa taquera ¡y ahí sí ni cómo limpiarlo!
Ja, ja, ja, ja, ja. —Reímos ambos los tres (como decía Fox).
Dice Rachy: Envío mi más sentida condolencia al secretario Natividad Castrejón Valdez por el fallecimiento de su hermano Ignacio Castrejón Valdez. A sus familiares y seres queridos les expreso mi solidaridad y deseo que encuentren fortaleza y consuelo en estos momentos de dolor. Descanse en paz.
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