La CNTE invariablemente tiene sus objetivos inamovibles, pero que, a la postre, representan en ocasiones un distanciamiento para poderlos concretar.

José Raquel Badillo Medécigo
El aumento salarial del 10 por ciento al sueldo del magisterio quedó muy por debajo del pliego petitorio que exigió la CNTE. En sus asambleas reiteraron que a partir del 1 de junio estallará la huelga nacional, así como la instalación de un plantón indefinido en el zócalo, para exigir la abrogación de la ley del Issste del 2007, así como las de la reforma educativa y, desde luego, el siempre solicitado cien por ciento de aumento salarial.
Napoleón Hill, en su libro Piense y hágase rico, sostiene que la persistencia y la firmeza en los propósitos son fundamentales para visualizar una meta y convertirla en realidad. Coincido con esa idea: cuando se mantiene intacta su determinación y se niega a renunciar a sus objetivos, tarde o temprano terminan cristalizándose.
La CNTE invariablemente tiene sus objetivos inamovibles, pero que, a la postre, representan en ocasiones un distanciamiento para poderlos concretar.
Un ejemplo claro fue cuando propusieron incrementar el descuento a favor de las aportaciones para el Issste; la disidencia se opuso de inmediato. La pretensión consistía en mantener el porcentaje de descuento, pero sí incrementarlo para quienes percibieran un salario mayor a los 35 mil pesos mensuales.
Lo irónico de las manifestaciones no fue ver protestar a los supervisores y jefes de sector o maestros con claves altas que rebasan esos montos ¡No! Quienes tomaron las calles para repudiar dicha pretensión fue la base que en promedio sus sueldos están muy por debajo de ese parámetro.
Aunque matemáticamente, todos los trabajadores de estarían en ese rubro si se otorgase el cien por ciento anhelado de aumento salarial.
Y eso que las cuotas serían exclusivamente para subsanar los insumos médicos que ha sufrido el sector salud acrecentándose sexenio tras sexenio.
La premisa inquebrantable del aumento salarial del cien por ciento sorprende, porque un año piden esto y al siguiente también; nunca, ni en las épocas de las peores devaluaciones económicas, variaron su petición para pedir, por ejemplo, un 150 por ciento en la época de Miguel de la Madrid; tampoco bajaron su porcentaje cuando llegó la mediana estabilidad.
Su retórica inflexible del cien por ciento es global, no excluye a ningún trabajador; sin embargo, hoy en día hay muchas categorías que rebasan sus ingresos por arriba del salario presidencial. Y nuevamente quienes presionan es la base con un salario común.
Pero más allá de los derechos y de la lucha, que es válida, se augura ser otro dolor endosado directamente a la presidenta Sheinbaum. La disidencia que también es del ala izquierda ha advertido mayor presión a este gobierno que en estos momentos sortea la peor crisis desde que la izquierda arribó. Es decir, están viendo la procesión y no se hincan, son muchos flancos los que deberá cuidar el gobierno. Pareciera que tendrá poco margen de maniobra si se empalman, la presión extranjera con los señalamientos hacia quienes detentan cargos públicos, el Mundial y su seguridad, eventos violentos de gran impacto y si a todo esto se le agrega un boicot, marchas y plantones, el devenir caótico está anunciado.
DICE RACHY: Algo así sucede con el sistema educativo. La prueba Pisa en la cual estamos reprobados evalúa la competencia matemática y la comprensión lectora. Aún llego a escuchar “En la escuela me enseñaron a sumar fracciones y nunca supe para qué…”. Ellos ignoran que resolviendo problemas imaginarios se adquiere la capacidad para resolver los problemas reales. Le pedí a Dios entender los libros de política, economía y ciencia… pero Él, con infinita sabiduría, me dio la comprensión lectora…
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