Imagen: Juan Manuel Menes Llaguno
 · 
Hace (1) meses

El pan nuestro de cada día

Diseminadas por toda la geografía del país, las panaderías se esparcían por barrios y colonias, invadiendo con su aroma, “el santo olor de la panadería”

Imagen: El pan nuestro de cada día
Compartir:

Rasgo distintivo de toda ciudad, villa o pueblo del México de nuestros ayeres, al menos hasta antes del surgimiento de las tiendas de autoservicio, y de la producción industrial de pan, fue  la existencia y estratégica ubicación de las panaderías, expendios de ese nutritivo y exquisito manjar que lo mismo acompaña los alimentos, como el pan blanco, que se convierte en centro de las mesas donde se sirve como elemento consustancial del desayuno o la merienda en su condición de pan de dulce o bizcocho.

Diseminadas por toda la geografía del país, las panaderías se esparcían por barrios y colonias, invadiendo con su aroma, “el santo olor de la panadería” —de la Suave Patria de López Velarde— las mañanas de cualquier lugar de antaño. Existían tres modalidades de estos expendios: los primeros eran productores de pan, cuyo amasijo se hallaba en la parte posterior del sitio de venta; los segundos eran expendios que exclusivamente se dedicaban a la venta de pan que adquirían de los productores y finalmente se encontraban las llamadas misceláneas, tienditas ubicadas en lugares apartados, cuyo giro abarcaba la venta de abarrotes e incluía la venta de pan. No deben olvidarse los clásicos vendedores que trasportaban sobre su cabeza un enorme cesto repleto de pan, quienes recorrían en bicicleta las distintas colonias citadinas o bien alejadas comunidades.

Famosas fueron en el Pachuca del siglo XX las panaderías El Camello, El Elefante, La Colorada, El Mejor Pan y La Flor de Pachuca, ubicadas en la calle de Guerrero; El Águila de Oro, en Fernando Soto; La Villita, en la avenida Juárez —aún abierta—; La Primavera, en Julián Villagrán; La Victoria, en la esquina de Arizpe y Corregidora; La Panificadora Moderna, en Morelos; El  Molino, en la calle Abasolo; La Palanca, en la plaza Independencia; El Becerro de Oro, en el barrio La Surtidora, y Los Pajaritos, en El Arbolito, solo por mencionar a las más importantes.

Cuántos adultos de hoy e integrantes del gran grupo 70 y más no recordarán las muchas ocasiones en que fueron enviados, con gran regocijo, por cierto, a la compra del pan para la merienda. Qué delicia repasar la lista encomendada: tantos bolillos, tantas teleras, tantas chilindrinas, equis número de conchas, trenzas o banderillas y no sé qué más; las que pedidas en el mostrador y eran meticulosamente acomodadas en una abultada bolsa de papel, que se abrazaba con el mayor fervor infantil, mientras se saboreaba la pieza que el despachador regalaba al comprador como pilón.

Y no se diga de los pleitos a la hora de la merienda, cuando debían repartirse las piezas de aquellos suculentos manjares realizados con la mezcla de la harina de trigo, la sal, el azúcar, la manteca, mermeladas, etcétera, que debidamente horneados paraban en el centro de la mesa familiar. ¡Cómo olvidar a nuestros mayores colocar nata en una concha o mermelada en un bísquet y acompañarlos con aromático café con leche servido en un grueso vaso de vidrio!  

Curiosos eran, sin lugar a dudas, los nombres de los panes, sobre todo de los bizcochos; algunos eran comunes y se expendían en todas las panaderías, tales como polvorones, cocoles, cemitas, corbatas, barquillos, molletes, bísquets, buñuelos, conchas, calamares, chilindrinas, rejas, roscas, orejas, panqués, empanadas —de arroz con leche, mermeladas de fresa, piña, etc.—; tartaletas, banderillas, moños, merengues, marías, limas, hojaldras, cuernos de agua y de mantequilla, colchones y galletas en varias presentaciones y tamaños, solo por mencionar los que la memoria recuerda.

Otros nombres, procedían de la creación de cada bizcochero, tales como gendarmes, ladrillos, ojos de pancha, tréboles, aguacatas, almejas, almohadas, besos, bicicletas, bonetes, bolas, piedras, yoyos, veracruzanas, tornillos, pulpos, pelonas, mariposas, volcanes, josefinas, gallinas, grajeas, chamucos, chicharrones, cuernos retorcidos, cañones, caracoles, trompos, troncos, tabasqueñas, jalapeñas, pachucos, piernas, rayadas, ratones, piñas, ochos, plátanos, puerquitos, novias, mantecadas, margaritas, nenas, bigotes, lenguas, herraduras, huaraches, grandes, gorditas, rehiletes y mil nombres más, derivados de formas, colores, adornos, harinas, horneado y otras condiciones y características que cada panadero creaba.

Aún recuerdo con agrado una visita que hice siendo estudiante del jardín de niños Club de Leones al amasijo de El Mejor Pan, expendio que se ubicaba muy cerca del mercado Barreteros; era una enorme crujía en la que estaban dispuestas cuatro mesas de madera, con cubierta de aluminio opaco, laboraban allí una docena de personas, todas vestidas de blanco portando una camiseta sin mangas y una cuartelera blanca. Mientras unas amasaban con gran esfuerzo harinas revueltas con sal, otras se esmeraban en dar forma a pequeñas porciones de bizcochos y otro grupo se encargaba de introducir al horno enormes charolas mediante una larga pala de madera, pero, tal vez, lo más atractivo de aquella visita fue el aroma de aquel ambiente, ese que bautizara en la Suave Patria el poeta López Velarde, como el “santo olor de la panadería.”

La placa que ilustra esta columna corresponde a un desfile que cruza en la calle Guerrero frente a las panaderías La Colorada y El Elefante
La placa que ilustra esta columna corresponde a un desfile que cruza en la calle Guerrero frente a las panaderías La Colorada y El Elefante

 

La placa que ilustra esta columna corresponde a un desfile que cruza en la calle Guerrero frente a las panaderías La Colorada y El Elefante; al fondo, debajo del anuncio XX, se ubicaba El Mejor Pan; tres de los más antiguos y tradicionales expendios de pan en Pachuca

¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH

Compartir:
Relacionados
Imagen: Confiar en el Tuzobús
Hace 2 minutos
Imagen: Para el nearshoring: fábricas del siglo XXI, ingenieros del siglo XX
Hace 23 horas
Imagen: El poder de ser vistos
Hace 23 horas
Imagen: ALV, Tuzobús
Hace 23 horas
Se dice
/seDiceGift.png
Especiales Criterio
/transformacion.jpeg
Suscribete
/suscribete.jpg

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión