Imagen: undefined
 · 
Hace 12 horas

Mirar con atención y la posibilidad de ser una sociedad donde todos tengamos un lugar

Mirar al otro es una práctica que tiene muchos matices y se ha modificado a lo largo del tiempo

Imagen: Mirar con atención y la posibilidad de ser una sociedad donde todos tengamos un lugar
Compartir:

Mirar al otro es una práctica que tiene muchos matices y se ha modificado a lo largo del tiempo. 

Poner atención, evitando la superficialidad que se ha acrecentado en los años recientes, en donde importa más lo que se ve “estético”, agradable o, incluso, normal. La perspectiva depende los ojos, referentes e intereses de quien mira. 

Hago estas anotaciones porque tuve la gran fortuna de ser la mamá de una pequeña que vivió con parálisis cerebral durante 13 años y, aunque tuvimos la gran dicha de que muchas miradas hacia ella fueran más allá de la discapacidad, la realidad es que muchas otras eran miradas curiosas, condescendientes o de rechazo. La convivencia con otros niños era compleja, pues, así como había niños que con toda naturalidad se acercaban a Eli, también era común que, en vez de hablarle a ella directamente, se dirigían a mí, ignorando su capacidad de comunicarse a su manera. O bien, había otros que decidían pasar frente a ella, voltear a verla e ignorarla. Y, sin embargo, Elisa, por su parte, siempre fue muy observadora. Era curioso cómo era feliz cuando veía a otros niños jugar, correr, gritar de emoción. Tengo muchas fotos donde se ve su sonrisa luminosa dibujada por esos momentos. Conforme fue creciendo y, seguramente, haciéndose más consciente de sus limitantes motrices, era cuando su gesto cambió muchas veces a seriedad, cuando veía que no era parte de la diversión y los juegos de algunos niños. 

Pero, como siempre, también tuvimos la fortuna de llegar a lugares amorosos, amables y llenos de generosidad, como Creciendo Juntos y Danza y Neurodiversidad, donde las diferencias no eran ni son consideradas un defecto, una barrera o una limitante. Al contrario, eran y son el motivo para hacer más, para poner a prueba los conocimientos y creatividad de las terapeutas, psicólogas, maestras de danza… En estos espacios es común el contacto, comenzando por la mirada atenta para saber qué necesitan o quieren los niños y jóvenes; seguida de la sonrisa, el abrazo, la terapia, y yo estoy segura de que la motivación es el amor por la vida en todas sus formas; ese amor que no se pregona solamente con las palabras, sino con cada acción motivada por él. 

Les comparto estas experiencias porque, aunque muchas veces preferimos contar los momentos bonitos de nuestros hijos, detrás hay mucho más… momentos en los que se siente tristeza, impotencia e incluso mucha soledad. 

En estos años, puedo asegurar que Elisa me presentó a muchas personas: mamás, papás, abuelos, tíos que con amor llevaban a sus hijos a las terapias, a los centros de atención privados, a las escuelas (que son pocos en realidad para la demanda existente). Todos esforzándose por hacer lo que la vida les demandaba cada día. Traslados lejanos, costosos, desmañanadas, pocos pesos para cubrir el desayuno o comida y, aun así, miradas de esperanza, de alegría, cuando los pequeños tenían un logro: mover sus manitas con más coordinación, llevarse algo a la boca, sentarse, ponerse en pie, aunque fuera por pocos segundos (les aseguro que es los más hermoso de todo el día). 

Elisa me presentó también a personas que, por experiencia directa o por algún familiar o por vocación, decidieron mirar con atención y sumarse a la lucha diaria. Por muchas de esas personas, la mirada social ha vuelto a poner atención, en fechas especiales como el 3 de diciembre (Día Internacional de las Personas con Discapacidad), el 21 de mayo (Día Mundial del Síndrome de Down), el 6 de octubre (Día de la Parálisis Cerebral), entre otras, pero también en el día a día. 

Y aunque la visibilización de las personas con discapacidad es importante, los individuos, las familias y agrupaciones de atención necesitan mucho más: espacios dignos y accesibles, tanto física como económicamente), personal capacitado y humanizado en lugares como el sector salud tanto público como privado, adecuaciones en materia educativa, empresas que contraten según las habilidades de las personas, sitios turísticos que reciban a todos, sin distinción. 

Para ello también se necesita la colaboración de los legisladores, funcionarios públicos en todos los niveles y políticos que vean más allá de un votante cuando hablan de las personas con discapacidad. Se necesita interés genuino y acción. 

Para lograrlo, debemos mirar con atención, como seres humanos que ven más allá de intereses personales o de cualquier índole, y tener muy claro que cada una de las personas, con o sin discapacidad, tenemos un lugar en el mundo, un lugar que debe ser reconocido, respetado y cuidado. 

Gracias, mi Elisa, por enseñarme que, a pesar de los retos de la vida, siempre es posible dar amor y generosidad a los demás. Gracias por mirarme.

Suscríbete a Criterio Hidalgo y conoce nuestros contenidos exclusivos  https://suscripciones.criteriohidalgo.com/planes  

Compartir:
Relacionados
Imagen: Reflexiones sobre vivienda, ciudad y el futuro de Hidalgo
Hace 13 horas
Imagen: El clima como Estado de Derecho
Hace 13 horas
Se dice
/seDiceGift.png
Especiales Criterio
/transformacion.jpeg
Suscribete
/suscribete.jpg
Más popular
Por Redacción Criterio . 26 de junio de 2026
Por Redacción Criterio . 3 de julio de 2026

© Copyright 2026, Derechos reservados | Grupo Criterio | Política de privacidad

logo
HOLA Y BIENVENIDO
Suscríbete y así estarás apoyando a crear contenido de calidad
SUSCRÍBETE
Cerrar sesión