Singuilucan, Apan y Zempoala conservan la tradición pulquera con tinacales activos y rutas culturales

Tinacales y productores mantienen viva la herencia del maguey en municipios como Singuilucan y Apan
Si hay una bebida que representa la identidad cultural de Hidalgo, esa es el pulque. Ancestral y lleno de historia, este fermentado elaborado a partir del aguamiel ha perdurado a lo largo del tiempo y hoy vive un nuevo auge en el gusto de las nuevas generaciones.
El pulque se obtiene del aguamiel, la savia del maguey, planta que requiere entre 8 y 12 años para alcanzar su madurez.
Te puede interesar: Pulque, nopal y salsa: el festival que lo tiene todo regresa a El Rosario
Su extracción implica un proceso tradicional de raspado diario —por la mañana y la tarde—, seguido por la recolección del líquido con un acocote. Posteriormente, el aguamiel se lleva al tinacal, donde se mezcla con pulque añejo y se deja fermentar.

En Hidalgo, municipios como Singuilucan, Apan, Zempoala y Mineral de la Reforma son conocidos por su producción de pulque. La calidad, sabor y cantidad de la bebida dependen de los microclimas de cada región, siendo los climas fríos los más propicios para una fermentación óptima.

En particular, Singuilucan se ha consolidado como uno de los epicentros pulqueros del estado. Ahí destacan espacios como el Jardín de Mayahuel, el rancho La Gaspareña y el tinacal Los Tuzos, lugares que promueven la cultura del maguey con respeto por el proceso tradicional, fomentan la resiembra de la planta y ofrecen propuestas gastronómicas basadas en el pulque y sus derivados.

Te puede interesar: El secreto mejor guardado de las pulquerías, revelado en un libro, en Pachuca
Así que, si quieres conocer de cerca esta bebida que forma parte del alma hidalguense, te invitamos a recorrer estos destinos donde el pulque sigue fluyendo con fuerza y sabor.

Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH
