Desde la recolección de gusanos hasta la degustación de curados artesanales, este destino invita a redescubrir la riqueza gastronómica de la región

El Jardín de Mayahuel se dedica a preservar el paisaje y la cultura del maguey en Singuilucan | Fotos: Especial
El Jardín de Mayahuel, un rincón lleno de tradición, cultura y respeto por los productos de la tierra ubicado en la localidad La Raya, en Singuilucan, se ha consolidado como un baluarte de la identidad hidalguense, dedicado enteramente a rescatar el legado milenario del maguey, la planta de las mil maravillas.
La historia de este lugar está profundamente ligada a la pasión de sus fundadores, Rita y Chuy, por preservar el paisaje magueyero de la región. En un contexto donde el cultivo de esta especie vegetal ha enfrentado retos frente a la modernidad, el sitio nació como un refugio educativo e incluso turístico.
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Su misión, de acuerdo con los creadores de este concepto, es demostrar que el maguey no es solo parte del pasado, sino un recurso vital y sostenible para el presente y futuro de Hidalgo.
Este rincón se especializa en la promoción integral del maguey y sus derivados. Aquí, la planta es aprovechada en su totalidad, mostrando la versatilidad que la caracteriza, siendo el principal el pulque, que se hace de manera artesanal, respetando los tiempos naturales de fermentación para ofrecer un producto de alta calidad, ya sea natural o como curado.

Además de la bebida, este lugar es un escaparate de sabores locales donde esta especie es protagonista, desde mixiotes y alimentos elaborados con la penca hasta la incorporación de aguamiel y gusanos de maguey en platillos tradicionales, así como el uso del metzal en presentaciones innovadoras.
Uno de los mayores atractivos del Jardín de Mayahuel son sus recorridos guiados por el magueyal. Durante estas caminatas, los visitantes pueden aprender el oficio del tlachiquero, observar de cerca el proceso de capado y raspado de la planta para la obtención del aguamiel fresco.
Este sitio no es solo un destino turístico, sino es un acto de amor por las raíces de Singuilucan. Visitarlo es una oportunidad para redescubrir la grandeza de la cultura pulquera y apoyar a quienes mantienen vivo el espíritu del campo hidalguense.
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